Herta Müller (Rumania, 1953) ganadora del Premio Nobel de Literatura 2009.
Casi siempre el Premio Nobel de Literatura sorprende. Aunque las quinielas tienen a sus favoritos y hay nombres que permanentemente constan entre los posibles ganadores, la Academia galardona a quienes menos una se piensa. En este contexto, no es raro que haya premiado, en el 2009, a la novelista, poeta y ensayista Herta Müller.
Esta alemana de origen rumano, nacida en 1953, que vivió el régimen represivo de Nicolae Ceausescu y cuyas obras, en algunos casos, reflejan ese periodo, se convirtió en la duodécima mujer en obtener el Nobel destinado a las letras. Un honor que en Latinoamérica solo ha recaído en una autora: Gabriela Mistral.
Las agencias internacionales dieron cuenta, desde Suecia, de que el jurado del Nobel premió a Müller por describir el “paisaje de los desposeídos”, por su “concentración de poesía y la franqueza de su prosa”.
Y desde este lado del mundo, que leíamos o escuchábamos la decisión de los jueces, nos preguntábamos quién era Herta Müller. Internet ayudó a contestar la pregunta. Pero sus obras no estaban en las librerías del país. No figuraban entre las más vendidas. Pronto nos enteramos de que incluso eran pocos sus libros traducidos al español.
La popularidad del Nobel ha hecho que ahora se pueda hallar en español uno que otro trabajo de esta autora. Uno de estos es En tierras bajas, publicado originalmente en 1984 con el título Niederungen. Es el primer libro que sacó a la luz esta escritora, que ganó pronto popularidad y se convirtió en una revelación.
Son relatos en los que la voz narrativa pertenece a una niña. Ella no juzga, pocas veces opina, pero cuenta detalles de su entorno familiar en el que la violencia y la incomunicación están siempre presentes. Leerlo me produjo una extraña sensación. Fue como si ella me hablara, me contara la vida en la aldea y yo, incluso queriéndolo, no pudiera decir ni hacer nada. Como si hubiera perdido la capacidad de protestar y asistiera en silencio, a esa vida, a ese paisaje, y me interrelacionara, desde el dolor y la comprensión, con esos personajes cuya cotidianidad está marcada por la obligación y el miedo.
“Mi corazón palpita de miedo en la alegría, de miedo de no poder seguir alegrándome, de miedo de que el miedo y la alegría sean una misma cosa”, dice la protagonista del relato En tierras bajas, el que da título a este volumen, que consta de quince narraciones.
Müller ha confesado en entrevistas que en este su primer libro –que escribió luego de que su padre murió, estaba desempleada y acababa de divorciarse– quiso explorar su propia vida. Ella creció en el campo, ha contado, y en un hogar en el que nunca se hablaba de los sentimientos.
El mes de la mujer es una buena ocasión para leer obras como estas, escritas por mujeres, y para descubrir a autoras como Herta Müller, que hablan, en su literatura, desde su propia experiencia.
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