“Sí... hemos perdido. Eso quiere decir: la guerra está perdida, pero eso significa más que la derrota de una campaña militar, de hecho esto significa que nosotros estamos perdidos, perdida está nuestra sustancia y nuestra alma, nuestra fe y nuestra historia”. Así como el narrador de Doctor Faustus, la última de las obras de Thomas Mann resume la suerte de su natal Alemania luego de las barbaridades del nacionalsocialismo.Quien así habla, sin embargo, no es realmente el narrador de la novela y amigo cercano de su protagonista, sino el propio Mann; y la derrota espiritual a la que hace referencia es la que sufren todos quienes pactan –como lo hizo Alemania con Hitler- la entrega de sus valores y sus nobles aspiraciones, a cambio del paraíso de la supremacía, fortuna y victoria, que termina siendo tan fugaz como vulgar.
Desde mucho antes de la guerra Thomas Mann había venido jugando con la idea de renovar la leyenda faustiana –de profundas raíces germanas- al escenario del Occidente contemporáneo para ilustrar la corrupción del arte por el mal. La idea cobró vigor con el ascenso del nazismo y la experiencia de una sociedad que quedó subyugada por los encantos y promesas de un demagogo.
La novela Doctor Faustus adopta la forma de una narración biográfica en la que Mann cuenta la vida de Adrián Leverkuhn, la flor de la cultura y el arte alemán, una brillante, aislada y carismática figura, que irrumpe en la música con una revolucionaria concepción en la frontera de lo imposible. A cambio de 24 años de extraordinaria producción artística, el artista entregará su alma así como la posibilidad de amar a sus semejantes.
Mientras que en el Fausto de Goethe, el tenebroso pacto con el mal se realiza al inicio de su vida y, por lo tanto, aparece al comienzo de la obra; Mann prefiere postergar este encuentro cuando su protagonista ha alcanzado enorme admiración por sus geniales dotes artísticas. En la historia de Leverkuhn se terminará revelando la “catastrófica regresión de un espíritu hiperdesarrollado a un arcaísmo primitivo”.
Según lo reconoció el propio Mann, la idea de un artista que revoluciona los estándares de la música la tuvo de su amistad con Arnold Shoenberg mientras vivía exiliado en California, mientras que muchas de las reflexiones que se leen en la obra reflejan tanto el interés que siempre Mann profesó por el final que tuvo Nietzsche, así la correspondencia que mantuvo con el crítico de arte Thedor Adorno.
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Cuento infantil gana premio Costa
Una historia infantil sobre un niño británico que se encuentra con racismo y abusos en su clase tras emigrar hacia Zimbabue a comienzos de la década de 1980 fue una de las ganadoras del premio literario Costa que se anunció el martes pasado.
Out of Shadows, una historia que sucede durante los primeros años de Robert Mugabe en el poder, es la primera novela de Jason Wallace y está basada en parte de su experiencia tras la mudanza de su familia a Zimbabue cuando él tenía 12 años.
“Para nosotros, este extraordinario debut fue el ganador unánime. Este absorbente relato de una nación en crisis captó nuestro interés desde el principio al final”, dijo el jurado.
El premio Costa honra a escritores basados en el Reino Unido e Irlanda en cinco categorías: novela, primera novela, biografía, poesía y libros infantiles, entre los cuales se elige a un ganador.
Los ganadores de cada categoría reciben 5.000 libras esterlinas ($ 7.700) y pueden ser candidatos al premio Costa al Libro del Año, que consta de un cheque de 30.000 libras, que se anunciará el 25 de enero.
Kishwar Desai recibió el premio por primera novela por Witness the Night, que se centra en la investigación del trabajador social Simran Singh de la muerte de 13 personas. Los jueces elogiaron a Desai por haber “destapado sin miedo los problemas que se encuentran bajo la superficie de la India moderna”. Reuters
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