Quiero darles a conocer mi rechazo al artículo ‘Tuvo solución’ (El especialista, enero 3). Un joven muy satisfactoriamente se enorgullece de parecerse a un príncipe por su aspecto actual. No estoy en contra de la práctica de la cirugía plástica porque sé que ayuda a personas con defectos. Con lo que estoy en contra es la interpretación del uso de esta práctica que le ha dado el joven. Da a relucir que el aspecto es primordial para cualquier relación sentimental y laboral.
Si ven a las personas a su alrededor en cualquier calle de la ciudad, notarán que guapas no son y sin embargo muchos andan acompañadas de una persona, que aunque no sepamos, puede haber afecto. En el ámbito laboral el aspecto importa, pero además he visto que la capacidad física e intelectual al momento de escoger personal es primordial para el trabajo, y es algo mucho más esencial si es para puestos altos. Incluso puedo agregar que el que escribe posee poco respeto a sus orígenes al mencionar que lo que él considera defectos en su físico pasado eran herencias de sus padres; aunque sí lo son, no es razón de repudiarlas. Todavía más, cuando al final afirma que mantiene una relación con una chica bonita “para mejorar la raza”. Lo único que puedo decir es que Marcos continúa con su complejo de inferioridad por su aspecto y que cree que lo solucionó con una máscara, dando como ejemplo que solo logras éxito en esta vida si tienes una cara bonita.
Robert Macías
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