Me interesó el testimonio ‘Ojalá no haya más hijos como los míos’ (‘El Especialista’, septiembre 18). Efectivamente, él no llevó a sus hijos al sitio de su trabajo para que observen cómo se gana el dinero, que es uno de los tantos ejemplos que los padres deben enseñar a sus hijos. Vivo en EE.UU. por muchos años y este país dedica obligatoriamente una vez en el año escolar a los alumnos de escuela a permanecer un día en el sitio de trabajo de sus padres, para que observen y coactúen con ellos; y obviamente los alumnos como tarea, tendrán que hacer un relato en la escuela de lo que observaron.
Ojalá en Ecuador se haga algo parecido, porque es muy beneficioso.
George Mendoza
Miami, Florida, EE.UU.
Es complicado ser un buen padre en estos tiempos, donde todo lo material es lo que prevalece. En mi niñez y juventud también me tocó trabajar aunque solo en vacaciones, cuando estaba en clases me dedicaba por entero a estudiar. Lo que siempre recuerdo es que mi padre nos llevaba a ayudarle en su trabajo, y eso creo que nos enseñó a valorar el trabajo, el esfuerzo para conseguir lo necesario.
A mi hijo mayor de 14 años lo llevo a mi trabajo para que aprenda. Les doy a mis hijos lo que necesitan, mas no lo que ellos quieren. Mi consejo a los padres es que fomentemos en nuestros hijos el ahorro y el esfuerzo para que sepan luchar por conseguir lo que quieren y no esperen que todo les llegue fácil y claro, no les demos todo lo que nos pidan, y recordémosles que si se dedican a estudiar con ganas llegarán a tener una buena base para triunfar en la vida. Siempre tengo presente esta frase: enseñemos a pescar y no les demos el pescado.
Alberto Herrera
Ecologista
Siempre leía su columna (Columna Desde Las Encantadas, ‘Proyectos necesarios’, septiembre 18) y me parecían hechos muy lejanos, pero una situación triste en mi vida ha hecho que ahora siga sus artículos con interés y ahora cuando llega a mis manos EL UNIVERSO los domingos lo primero que leo es su artículo para de esa forma estar un poquito cerca de mis adorados nietos que por causa del divorcio de sus padres, ahora viven en Isabela. Así puedo saber algo más de cómo es el entorno de ese paraíso que tenemos los ecuatorianos. Ahora doy gracias a Dios que ellos tengan un ambiente sano y que vivan sin el sobresalto con que vivimos los de Guayaquil. Sigan dando a conocer al mundo la belleza de ese rinconcito de nuestro país y ojalá pueda leer algo relacionado con el entorno de la isla Isabela.
Nery Cabezas Salazar
Nota del editor
Coincidimos estimado lector. Más de la Isla Isabela en la columna de Paula Tagle. (pág. 23).
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