Sobre Doménica
Muy bien por esta hermosa dama. (‘Cumpliendo deberes morales’, 9 de octubre).
Digna guayaquileña que trabaja por el bien de su querida ciudad.
Dios derrame muchas bendiciones, salud y trabajo sobre ella y su familia, para que siga sirviendo de la mejor manera, con muchas obras que beneficien a la comunidad. Esperemos que con el tiempo muchas mujeres ocupen altos cargos en diferentes municipios del país para que puedan servir a sus respectivos pueblos para prosperar en muchas cosas y no haya ese compromiso de intereses que a la única que perjudica es a la comunidad,
Roberto Icaza Vera
Excelente artículo.
Es importante hacer conocer a la ciudadanía las funciones de la recién posesionada vicealcaldesa, quien aparte de su preparación posee un carisma muy especial. Una vez más, la mujer guayaquileña ocupa puestos sobresalientes en el quehacer nacional y local, lo que nos llena de satisfacción. Bien por Doménica, a quien le deseo muchos éxitos en sus importantes labores.
María del Carmen Yépez
Qué orgullo me da ver cómo una mujer joven y además guapa esté en el puesto donde está, ocupando tan honrado cargo y, sobre todo, poniendo a la mujer muy en alto. Lo que hace lo hace con pasión y convencida de sus principios morales y cristianos.
Evelyn Carchi Fernández
Delicias nacionales
Es un orgullo leer este reportaje de tantos rinconcitos que mi país Ecuador (Columna de Epicuro, ‘Comida criolla’, 9 de octubre) tiene para visitarlo y disfrutar de sus delicias, como el cangrejo de Naranjal, los invito a degustar de ellos, conocerlo un poco
más y apreciar lo nuestro.
Felicitaciones por mostrar lo que tenemos.
Ruth Quezada
Conoció las esculturas
¡Qué obras tan bien hechas! (‘El escultor de la fauna guayaquileña’, 11 de septiembre). Fuimos desde Quito a conocerlas y son sorprendentes. ¿Para cuándo este tipo de arte llegará a la sierra, o Quito? Felicitaciones, maestro Sánchez.
Daniel Alberto Figueroa
Más del doctor Morales
Desde que era chica el Dr. Morales fue parte de mi familia. (‘El doctor de los pobres’, 2 de octubre). Sus consultas a domicilio eran divinas, verlo llegar con su traje blanco y su maletín negro, o recordar cuando mi mamá repetía las dietas para cada una de la enfermedades retumban en mi cabeza. Creo que el valor que pagábamos jamás fue suficiente comparado a todo lo que aprendí de él: el amor por su profesión.
Betsy García
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)

Escribir comentario





