Carlos Ramírez, 19 años
Esta entrevista fue un poco inusual, venía yo por la calle Bálsamos, en Urdesa, y de repente veo a un beetlejuice motorizado… ¿O era payaso motorizado? Sí, ¡era uno de verdad! La entrevista fue de carro a moto. Gritos van y gritos vienen, y ni mencionar los que venían pitando detrás. La foto se logró en un semáforo. Y esto es lo que nos contó.
¿Qué haces así vestido o disfrazado?
¡Soy Corbatita! Me voy al suburbio a una matiné. (Recordé al conejo de la película Alicia en el país de las maravillas).
¿No es muy tarde para ir a una matiné? (Eran casi las 6 de la tarde).
Sí. Por eso estoy apurado. Fui temprano y no había niños, ahí no se puede trabajar. Me fui y ya estoy regresando.
¿Siempre haces esto? ¿Trabajas así? (casi saliéndome por la ventana).
Aparte de las fiestas infantiles, trabajo en un circo y hago de payaso desde los 6 años, soy el hombre araña en el trapecio sencillo y camino en la cuerda floja a tres metros de altura y sin protección. El circo para mí es mi vida y me nace por todos lados ser un payasito.
He visto que los payasos ahora han cambiado sus trajes, ¿tú qué dices?
Hay payasos que se visten como los antiguos, pero estamos en el siglo XXI y el payaso va más elegante. En el circo uno viste los pantalones anchos, nariz roja y zapatos grandes, pero para las fiestas infantiles uno va más elegante y bien presentado a su lugar de trabajo.
Él está in con el look emo, de rayas blancas y negras. Al parecer los payasos también siguen la moda. Pobre Corbatita debe haber llegado sin voz a su matiné.
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)

Escribir comentario






...