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Chuparse el dedo

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Llevarse el dedo a la boca es una necesidad instintiva en los bebés, pero si este hábito permanece por mucho tiempo, puede dañarle la futura dentadura.


No todos lo saben, pero la succión del dedo, de un chupete o de otro objeto se denomina “succión no nutritiva” y se considera normal durante el desarrollo fetal y neonatal.

Según la psicóloga clínica Glenda Pinto Guevara, el reflejo de la succión aparece aproximadamente desde la semana 16 de gestación y puede observarse mediante un ultrasonido rutinario: hay bebés que se succionan el dedo pulgar.

Este hábito conforma los reflejos de búsqueda y succión que favorecen que el recién nacido encuentre el pezón materno y sea alimentado; ya al año de edad estos desaparecen. Sin embargo, no significa que el pequeño deje de succionar.

Pinto agrega que el chupeteo, contrariamente a lo que se suele pensar, no es un mal hábito, sino una necesidad instintiva. Por lo tanto, se debe dejar que el bebé la satisfaga. Algunos se chupan el dedo de la mano, intentan con los dedos de los pies y otros con el chupón.

“Los pequeños, durante los primeros meses de vida (en los que quieren probar y conocer todo a través de la boca) necesitan algo que satisfaga su necesidad de chupar, aun entre comidas”.

La odontóloga Mirella Estrella de Polit concuerda con Pinto. Dice que el hábito de chuparse el dedo es un instinto natural y que en los primeros meses de edad no causa daño alguno. El problema se origina cuando continúa haciéndolo con mayor tiempo e intensidad en la fuerza de la succión. Entonces sí produce daño en el hueso maxilar y en la posición de los dientes. El maxilar superior estimula su crecimiento hacia adelante junto con los dientes, mientras que los inferiores se suelen ir hacia atrás.

El chupeteo
Si un niño mayor de 2 o 3 años recurre con frecuencia al chupeteo, hay que meditar si se le está brindando la atención necesaria. En algunas ocasiones significa la manera como comunica su necesidad de atención, especialmente cuando hay un nuevo hermanito en la familia.

“El niño que ha superado el chupeteo puede regresar a él para llamar la atención. Si es así no se le debe regañar, eso solo agravará el problema”, asegura Pinto.

“La succión del pulgar también tiende a disminuir hacia los 2 años de edad, haciéndose más frecuente durante el sueño y periodos de estrés; y no se debe evitar, ni eliminar de forma brusca, menos aún burlarse de ellos o reprimirlos. No obstante, se puede evitar este hábito de forma sutil, fomentando otras actividades o cambiándolo por un chupete”.

Es importante saber que este comportamiento debe disminuir a la edad de 3 a 4 años y detenerse a los 5; y que muchos niños son lentos para romper el hábito, lo que puede provocar ansiedad en los padres.

En los mayores de 4 años suele escucharse hablar de “hambre emocional”, una situación en la que ellos usan su dedo como compensación. También suele decirse que es una manifestación de inseguridad, de mala adaptación al medio o la manifestación de diversos miedos.

Incluso se podría observar el hábito de chuparse un pulgar, dedo o frazada en los preadolescentes, adolescentes y hasta en los adultos.

Estrella refiere que si el niño continúa chupándose el dedo después de los 4 años, su boca se verá más trompudita y con la mordida muchas veces abierta adelante. Esto depende del tiempo y la fuerza que lo haga, pero si deja el hábito cuando su dentición todavía es temporal o de leche, puede volver a su normalidad. (S.M.de.C).

Fuentes: Dra. Glenda Pinto Guevara, psicóloga clínica. Telfs: 232-4066, 252-2382, (09) 961-2322. Dra. Mirella Estrella de Polit. Telfs.: 268-2434, (08) 436-0734.

Modelo: Mateo Villacreses.

Darle o no chupón
Hay padres que prefieren darle a su bebé un chupón para no crearles ansiedad y llantos innecesarios, porque saben que llegado el momento oportuno se lo pueden retirar sin entrar en conflicto con el niño.

La psicóloga clínica Glenda Pinto dice que el chupón se convierte en un peligroso transmisor de gérmenes cuando el pequeño empieza a gatear y se le cae fácilmente al suelo, llenándose de suciedad. Entonces, para evitar cualquier infección se recomienda atarlo con un cordón o una cinta al ojal de su camiseta.

Cuidado especial

La psicóloga clínica Glenda Pinto sugiere seguir estas recomendaciones para cuidar la salud mental y física del niño:

- Dele algún alimento que pueda masticar cuando esté con el dedo en la boca. Es importante no utilizar sustancias desagradables (por ejemplo, algo amargo), ya que él puede percibir la medida como un castigo.

- Después de los 6 o 7 meses de edad, el niño inicia el gateo y arrastra el chupón, que se ensucia fácilmente. La solución es quitárselo, porque a esta edad no origina ningún conflicto que no sea pasajero; el niño lo extrañará los primeros días, pero pronto se acostumbrará a no usarlo.

- Otro sistema es la recompensa, que puede resultar útil para motivarlo.

La odontóloga Mirella Estrella también sugiere:

- Entretener al bebé entregándole algún otro objeto en el momento que nota que se va a chupar el dedo. También hay que distraerlo con juegos; si ya está en los 8 años, tendría su odontopediatra que confeccionarle una trampa a su boca, que moleste a la succión y algunas veces debe ir acompañado de terapias con psicólogos, porque en ocasiones poseen otros hábitos como jugar con el pelo o con la otra mano frotar objetos, estos hacen más difícil el corregir la succión del dedo.

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