Una realidad que los hombres ignoran: el 79% de las mujeres ha gritado para fingir un orgasmo. Descubra lo que las sábanas callan y sugerencias del ex presidente de la Federación Latinoamericana de Sexología.“Yo he fingido en la cama, lo que pasa es que cuando llevas mucho tiempo con la misma persona las relaciones sexuales no son como al principio”. En un café entre seis amigas, Martha lanza a la mesa esta confesión. Ya no hubo otro tema esa tarde.
Ella lleva casada seis años y necesita saber si alguien más siente la frustración que la atormenta. Las amigas de entre 22 y 38 años eran de diferentes estados civiles y sentimentales. Del grupo, solo Marina, quien es divorciada y después de ello ha tenido cuatro parejas, asegura no haber fingido jamás, pero luego de dos encuentros dijo con sinceridad a sus acompañantes que no había sentido satisfacción y no los volvió a ver.
El 79% de las mujeres ha gritado para fingir un orgasmo. Ese es solo uno de los resultados que revela un estudio realizado por la Universidad Central Lancashire en conjunto con la Universidad de Leeds. La investigación británica, publicada en diario El Tiempo de Colombia, clasificó los sonidos emitidos durante el acto sexual en categorías como gemido-quejido y grito-chillido, o con comandos como las palabras ‘sí’ y ‘más’, para luego ver en qué etapas del acto sexual las utilizaban y si el ruido correspondía con el momento del orgasmo. Lo hizo en 71 mujeres de entre 18 y 48 años.
Las conclusiones revelaron que usan estas vocalizaciones el 50% de las veces que no llegan al orgasmo; y que lo hacen para acelerar el proceso porque sienten cansancio, dolor, aburrimiento o no están satisfechas. Otra causa es estimular a sus parejas y sacar ventaja.
El ex presidente de la Asociación de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología y Educación y de la Federación Latinoamericana del mismo gremio, Rodolfo Rodríguez Carrión, afirma que es una realidad innegable. Es más, dice, otros estudios señalan que entre el 40 y 50% de mujeres jamás ha sentido un orgasmo, por más hijos que tengan.
¿El motivo?, el hombre va directo a la penetración y eyaculación, en cambio, la mujer necesita de caricias, besos, ternura, delicadeza, un tiempo de preparación. Son estímulos y si ese ciclo no se cumple, no solo que el orgasmo es improbable sino que puede haber dolor por falta de lubricación.
Científicamente se lo traduce en fase de excitación, fase de meseta, fase de orgasmo y resolución. En cualquiera de las dos primeras se puede fallar y ahí termina todo.
Asegura que en terapia sexual se le explica a la pareja que mientras no haya excitación y la vagina no esté húmeda no debe haber penetración, incluso si esos pasos se dan bien en algunos casos el orgasmo llega hasta antes de la penetración y hay mayor satisfacción para ambos.
Para un contacto sexual meritorio la pareja debe tener paz emocional, olvidar los conflictos o problemas económicos porque si no hay bloqueo, agrega Rodríguez.
Otra recomendación es que la mujer se reconozca –así como el hombre debe conocerla y saber acariciarla– porque no todas expresan el orgasmo de la misma manera.
“Hacer el amor es un arte que se debe aprender y con el paso del tiempo será cada vez de mejor calidad”, dice, mientras en el café Marina termina por aceptar que alguna vez fingió con su ex esposo y el resto coincide en que lo hace para no hacerlos sentir mal, “porque se sienten los más machos”.
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