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Latinoamericanos en las

Olimpiadas de Invierno Vancouver 2010

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La tea olímpica durante la apertura del evento deportivo.

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Por primera vez un deportista peruano participó en las Olimpiadas de Vancouver. Él fue Roberto Carcelén.

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Escultura de hielo que recrea la llama olímpica

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Hubertus von Hohenlohe de 51 años, representó a México.

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Quatchi y Sumi, las mascotas olímpicas de Vancouver 2010.

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Jacqueline Mourao Brasil

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Roberto Carcelén Perú

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Cynthia Denzler Colombia

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Hubertus von Hohenlohe México


“Las Olimpiadas dieron a la ciudad la medalla de platino en humanidad y nacionalismo, ellos aprendieron que la vida es diferente, han vivido la maravilla de socializar, tanto como nosotros los latinoamericanos”.

Unos brillaron más por sus vistosas vestimentas que por sus hazañas deportivas, otros por su espíritu competitivo y contagiosa alegría. Llegar hasta aquí fue la culminación de mucho entrenamiento y grandes sacrificios, la mayoría de sus federaciones deportivas locales no cuentan con suficiente presupuesto para este tipo de eventos. Antes que ganar una medalla, lo más importante era participar y ser parte de la competencia.

En las XXI Olimpiadas de Invierno se acreditaron 2.762 atletas. Latinoamérica se hizo presente con 20 que orgullosamente llevaron las banderas de Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Jamaica, Bermudas, Islas Caimán y México.

La presencia de los deportistas causó admiración y fue agasajada por la comunidad. “Aunque en Latinoamérica los deportes de invierno suelen considerarse elitistas, tenemos atletas talentosos y capaces de continuar promoviendo el deporte para generaciones futuras”, dijo Paola Murillo, directora de Latincouver, La Plaza Latina virtual de Vancouver, celebrando la fortaleza y la diversidad de esa comunidad.

“Las Olimpiadas dieron a la ciudad la medalla de platino en humanidad y nacionalismo, ellos aprendieron que la vida es diferente, han vivido la maravilla de socializar, tanto como nosotros los latinoamericanos”, enfatizó Etienne Walter, cónsul general honorario del Ecuador en Vancouver, representante oficial de la comunidad ecuatoriana en el noroeste canadiense desde 1994.

Acoderados en el puerto de Vancouver, los lujosos cruceros Oosterdam y Statendam de Holland America Line, y Elation de Carnival, fueron residencia temporal de 6.000 policías y militares que llegaron a brindar soporte adicional y control en la seguridad. Entre ellos, el teniente Juan Benítez, chileno y oficial de la policía de Calgary, nos dijo “todos somos ganadores, el deporte siempre nos trae un mensaje de paz y unión al mundo entero”.

Aquí les contamos las historias de cuatro deportistas que representando a Perú, Brasil, Colombia y México, llegaron a las Olimpiadas. Desde climas cálidos y muchas veces con ausencia de nieve, ellos se las ingeniaron para lograr su meta con destreza de movimientos y mucha pasión.

Vancouver y Whistler
A tan solo 50 kilómetros al norte de la frontera con Estados Unidos, Vancouver –frente al mar y tan populosa como Guayaquil– ha sido reconocida como una de las más lindas ciudades del continente. Junto al resort montañés de Whistler, con 9.500 residentes permanentes, ambas ciudades fueron sedes oficiales de las XXI Olimpiadas de Invierno.

Al mismo tiempo de las competencias, algunas avenidas principales se cerraron al tráfico vehicular. Gran variedad de eventos artísticos, conciertos musicales y culturales divirtieron a los visitantes. Las llamadas “casas” de diferentes países brindaron promoción de los atractivos de sus regiones, homenajes a sus deportistas participantes y obsequios a los asistentes. El ambiente festivo se apoderó de las sedes olímpicas todos los días hasta altas horas de la noche.

Turistas nacionales y extranjeros vinieron a ser partícipes del espectáculo de las competencias deportivas y los encantos naturales de la zona. Atletas, voluntarios, empleados, empresarios, artistas, espectadores y embajadores culturales, todos se dieron cita al gran evento deportivo invernal.

Jacqueline Mourao Brasil
En su natal Belo Horizonte y desde los 6 años practicó natación y gimnasia olímpica, después vendrían participaciones con bicicleta de montaña y triatlón. Todas estas hazañas deportivas las realizó mientras estudiaba y trabajaba en la Universidad Federal de Minas Gerais, donde completó una maestría en Educación Física.

Gracias a una beca otorgada por el programa de Solidaridad Olímpica, en el 2002 ella se integró como asistente técnica al Centro Mundial de Ciclismo en Suiza, gran oportunidad que coronó acudiendo por Brasil a las Olimpiadas de Atenas 2004 y Beijing 2008, en la disciplina de bicicleta de montaña.

Durante una competencia en Quebec, un accidente de la naturaleza fue la causa de su inicio en el esquí. “Todo estaba blanco, no podía andar en bicicleta, y mi esposo y también entrenador me sugirió que esquiara. Me entrené y llegué a participar como esquiadora de fondo en Torino 2006”, nos dice la atleta, ahora en su cuarta olimpiada.

En el 2005 fue la primera brasileña ganadora de la Copa Mundial de bicicleta de montaña. Ahora su residencia está entre Brasil, Canadá y Austria. Su próxima participación será en las Olimpiadas de Invierno en Sochi, Rusia.

Roberto Carcelén Perú
Nacido en el Perú, deportivamente se inició en las cálidas costas del Pacífico como un arriesgado y reconocido surfista. Un romance que empezó en el internet y culminó en matrimonio lo llevó a Seattle, donde reside desde el 2003. Años después y lejos de poder continuar surfeando, su esposa lo motivó a iniciar sus prácticas en el esquí.

Viendo por televisión las Olimpiadas de Turín, comenzó a soñar en Vancouver y lo logró, siendo el primer peruano participante en una Olimpiada de Invierno. “Me ayudó el equilibrio, similar en el esquí y en el surf. Fueron años de mucho trabajo y gran sacrificio por pagar el costoso entrenamiento”.

El orgulloso representante del Perú se enfrentó al reto de entrenar 4 horas diarias y pulir su desempeño en esquí de fondo, considerado de los deportes más difíciles y donde se inició en el 2005, a los 34 años. Él también es consultor de Microsoft y dueño de la empresa Inca Runners, con paquetes turísticos guiados a los Andes y
Machu Pichu.

Con el propósito de ayudar a futuras generaciones de atletas con habilidades y pocos recursos financieros, abrirá una fundación.

Por experiencia propia y con más de $ 60.000 invertidos en prácticas y entrenamientos, está consciente del costo para prepararse a participar en una olimpiada. “Esta será mi contribución al futuro”, finalizó.

Cynthia Denzler Colombia
“Todo es posible, hasta soñar”, es su frase favorita. Nacida en California, de padres suizos y nacionalizada colombiana, comenzó a esquiar desde los 8 años, cuando su familia se mudó a Suiza. Habla poco español y el costo de su entrenamiento y prácticas son cubiertos gracias a la generosidad de su familia. “Mi abuela es la más preocupada en mi financiamiento”.

Su papá e instructor, ex miembro del equipo suizo de esquí y entrenador de muchos campeones, en el 2000 abrió una fabrica de jeans en Pereira. En el 2007 contacta al Comité Olímpico de Colombia y se funda el equipo de esquí local. Así, luego de representar a los EE.UU. y después de nacionalizarse, participó por Colombia en esquí alpino, eslalom y eslalom gigante.

“Me siento muy orgullosa de representar a un lindo país de gente linda. Mi intervención en las olimpiadas abrirá nuevas oportunidades a la futura participación de muchos colombianos, aquellos que viven en países donde se practican deportes de invierno”. Para Cynthia Denzler, llegar a Vancouver por Colombia fue un sueño cumplido.

Esta es su primera olimpiada y con entusiasmo seguirá preparándose para las futuras.

Hubertus von Hohenlohe México
Con 51 años, fue el competidor de mayor edad y uno de los personajes favoritos de la prensa rosa, por sus ancestros de la realeza germana.

Hijo del príncipe Alfonso Hohenlohe y la princesa Ira von Fürstenberg,nació en México, cuando su padre gerenciaba una empresa automotriz.

Su juventud transcurrió entre las playas de España y los nevados de Austria, donde comenzó a esquiar.

Su presencia y su vestuario, hecho con fotografías recicladas suyas, fueron sensación. Con espíritu deportivo y muy orgulloso, en perfecto dominio del español, enfatizó: “Le digo no al alcohol y no a las drogas, mi vida ya está animada sin necesidad de tomar cositas. A mi edad eso me lleva a poder seguir compitiendo”.

El único representante del país azteca fundó la Federación Mexicana de Esquí en 1982. “Me considero un esquiador exótico, por ser de un país sin tradición en deportes de invierno, sin embargo, he participado en trece campeonatos mundiales”.

Con cinco olimpiadas en su historia, ahora apareció en las competencias de esquí alpino, eslalom y eslalom gigante.

“Aspiro a formar un equipo de cuatro o cinco esquiadores, futuros representantes de México en las Olimpiadas de Sochi, en Rusia, en el 2014. Mi meta es la de volver como director técnico”, concluyó.
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