El artista en el balneario de Canelones, a 40 kilómetros de Montevideo.
A 40 kilómetros de Montevideo, capital de Uruguay, se asoma la arena de tonos anaranjados y beige del balneario de Canelones, a orillas del Río de la Plata. “Es una playa hermosa y amplia, pero que a veces luce un ambiente de éxodo, por la cantidad de apartamentos y viviendas que están deshabitadas. En Uruguay se observan los rastros de la migración, ya que muchos se mudan a la cercana Buenos Aires (Argentina)”, indica el cantante guayaquileño Héctor Napolitano, quien hace dos años conoció esa playa porque fue la locación de un comercial que protagonizó para publicitar una marca de cerveza.
“Filmamos todo en un día. Fue una experiencia increíble. Recuerdo que en el comercial digo varias frases guayacas a los modelos que también actuaban. Como ellos eran uruguayos, no entendían lo que yo les decía, pero se reían porque el director se los ordenaba”, señala sobre ese discurso que incluyó palabras como “mandarina” (hombre sumiso ante su mujer) y “cachomanso” (quien acepta la infidelidad de su mujer).
Este comercial guayaco le permitió al Viejo Napo, tal como se lo conoce al artista, disfrutar de este destino que posee una faja costera de 65 kilómetros, con ambiente agreste donde se recuestan las aguas semisalinas del Río de la Plata. “Fue la primera vez que me bañé en un “riomar”, señala sobre ese balneario repleto de restaurantes y hoteles, además de viñedos y haciendas.
El viaje de Napo incluyó cinco días en Montevideo, “donde cada día comí carne y dos días me dediqué a buscar una camiseta original del (equipo de fútbol) Peñarol, que me la pidió un buen amigo”, señala el cantante sobre ese viaje que recuerda con entusiasmo.
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