Mariela Viteri y su hija Mariela Mórtola, hoy de 13 años, en un viaje cumplido hace unos tres años al Muro de los Lamentos, en Jerusalén.
La conductora de televisión Mariela Viteri siente una especial afinidad por el Medio Oriente, una zona adonde ha viajado anualmente en los últimos cinco años, debido particularmente al ambiente espiritual que allí encuentra, que le permite hacer un agradable receso a su agitada vida profesional.
“Mi objetivo final en esos viajes es el Muro de los Lamentos, tal como se llama a la pared occidental que quedó del templo judío donde, según la Biblia, moraba Dios: ‘Desde ahora y para siempre escojo y consagro este templo para habitar en él; mis ojos y mi corazón siempre estarán allí’” (2ª de Crónicas 2:16, NVI).
Como sus amigos y familiares conocen de este hábito turístico de Mariela, “todos se afanan por enviarme cartas para dejarlas en el muro, lo cual es una tradición. De hecho, un día una monjita se enteró de que yo me iba y fue a la radio (Fuego) a dejarme algunas peticiones. Se dice que toda oración hecha en este lugar es escuchada por Dios”, indica Mariela sobre esa costumbre de los peregrinos de dejar papelitos con peticiones en las rendijas del muro. Ella agrega que el muro está dividido en dos sectores: una para hombres y otra para mujeres. “No puedes ir con los hombros descubiertos ni con prendas cortas, y al retirarte tienes que hacerlo sin darle la espalda al mismo”, indica sobre ese sitio de Jerusalén (Israel).
Ella recuerda una vez que viajó con un grupo de amigas, “algunas ya habíamos ido algunas veces a Israel e invitamos a otra amiga que iba por primera vez. Todas íbamos cargadas con 10.000 cartas enviadas por diferentes personas desde Ecuador. Llegamos a la entrada del muro y las experimentadas en el tema nos pusimos de acuerdo; miramos relojes y dijimos: ‘Son las 08:00. A las 12:00 nos vemos aquí’. Mi amiga casi se cae como Condorito. Ni idea que nos íbamos a quedar allí tanto tiempo, pero sé que le gustó y lo disfrutó mucho. Es que en el muro el tiempo no pasa”.
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