Una parte de la industria montada en Fordlandia
Henry Ford.
Fue la mayor utopía de Henry Ford, el estadounidense fundador de la empresa de automóviles que hizo de su apellido una marca de renombre mundial. Quería crear la mayor hacienda productora de caucho tratando de romper el dominio europeo de la industria del caucho. Así que ideó un nuevo mundo corporativo en Sudamérica: Fordlandia, a la que luego siguió Belterra.
En 1928, Ford Motor Company levantó –en plena selva brasileña– modernas fábricas y un pequeño barrio, casi a imagen de los suburbios estadounidenses. Su plan era establecer más de 20.000 hectáreas de cultivos de planta de caucho, cuya producción no solo satisfaría la demanda de la Ford, sino que dejaría de lado el monopolio británico y holandés, originado por las plantaciones en el sudeste asiático.
La periodista Mary Dempsey visitó Fordlandia en 1994 y reconstruyó la historia del fracaso de Ford. En el reportaje, publicado en la revista Michigan History Magazine, se cuenta que Fordlandia estaba presidida por un campo de golf de nueve hoyos, tenía casas de madera que alguna vez exhibieron jardines de pinos, un hotel, un hospital, una biblioteca y un club social.
“Es el vestigio de una batalla entre el ingenio yanqui y la madre naturaleza, de los restos de Henry Ford en el intento por convertirse en un barón del caucho”, señala.
Ford hizo una plantación masiva de hevea brasiliensis, el árbol productor del caucho, pero sus botánicos cometieron el error de colocar los árboles del caucho comprimidos en plantaciones y no espaciados en la selva, lo que propició la aparición de plagas. En Fordlandia no hubo ni una sola cosecha de látex.
Pese a ello, en 1934, el empresario dio vida a Belterra, una nueva ciudad a orillas del mismo río Tapajós. Con el mismo esquema, cosechó 750 toneladas de látex, cuando preveía obtener 38.000. Tras el fracaso y luego de haber invertido 20 millones de dólares, revendió el terreno al Gobierno por 250.000 dólares. Fordlandia duerme casi sepultada por la selva. Belterra intenta sobrevivir plantando café, mandioca, arroz. (K.V.)
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