En la década de los 90, el Padre C. Dávila llegó a las estribaciones del Himalaya donde tuvo contacto con monjes tibetanos.
El padre César Dávila también difundió la oración contemplativa.
El padre César Dávila superó sus bodas de diamante como sacerdote de la Iglesia y dirigió durante tres décadas la Asociación Escuela de Autorrealización, la que fundó en Ecuador, Colombia y Panamá para promover la práctica de la meditación u oración contemplativa, como vía para llegar a la experiencia de Dios.
Doctorado en Sagrada Teología en la Universidad Javeriana de Bogotá en 1947 tras completar su formación sacerdotal en el Seminario Mayor de Quito, fue además activo escritor, conferencista y guía espiritual de miles de personas dentro y fuera del país.
En su vida sacerdotal fue un entusiasta párroco en varias comunidades andinas: Chugchilán, Pifo, San Marcos, San José de Minas y Zámbiza. En todas ellas dejó una impronta de servicio a los más necesitados, la mayor parte de ascendencia indígena, y una especial devoción mariana.
Por largos años se desempeñó también en la Biblioteca del clero en el Palacio Arzobispal y fue juez de última instancia del Cabildo Metropolitano para causas matrimoniales.
Desde 1961 hasta su partida viviría en su casa de El Inca, en Quito, dedicado a la diaria meditación, celebración eucarística y práctica del yoga, así como a escribir sus vivencias y brindar consejo espiritual.
El Padrecito Dávila, como cariñosamente lo llamaron sus incontables discípulos espirituales, vivió en este plano hasta los 89 años. En el centenario de su natalicio, la Asociación Escuela de Autorrealización (movimiento que dirigió hasta el final de sus días) celebra los frutos de esta gran herencia pastoral.
Abrazo Oriente-Occidente
A este hombre de Dios se le debe que la meditación cristiana se haya encontrado con la tradición contemplativa de los métodos orientales.
Destaca de manera especial su decidido accionar como precursor, pionero y protagonista del diálogo interreligioso, en especial con los movimientos de inspiración oriental. Gracias al padre Dávila, yoga y cristianismo son dos corrientes que se encuentran para configurar un camino integral para la realización espiritual del ser en un profundo abrazo Oriente-Occidente.
Su vida sacerdotal y cristiana se enriquece al contacto con un discípulo directo de Mahatma Gandhi, el Pandit Bekpathi Sinha, quien visita la radioemisora Luz de América en 1952, en el tiempo en que el padre Dávila ejerció la comunicación pastoral a los fieles. Ese encuentro marcaría su “nuevo nacimiento”, como él decía.
Una vez iniciado en el arte oriental de la meditación basada en el silencio interior, su vida cobra una dimensión insospechada y su talla espiritual se agiganta. Poco después contacta en Estados Unidos las lecciones de espiritualidad del gran maestro hindú Paramahansa Yogananda (fundador de Self Realization Fellowship) y ahonda en sus estudios sobre los grandes místicos de Oriente.
Llegan sus dos primeros discípulos, los esposos cuencanos Pablo Jaramillo Crespo y María Eugenia Tamariz de Jaramillo. A ellos les seguirían muchos más en varias ciudades: Cuenca, Guayaquil, Quito, Ambato, Santo Domingo, Loja, Esmeraldas, y también en el exterior. Así se inicia la Asociación Escuela de Autorrealización (AEA), entidad para la formación integral y el apostolado laico, obra a la que se volcaría de lleno por el resto de sus días con el sincero aliento que siempre recibió de su padre y pastor, el cardenal Pablo Muñoz Vega.
Soldado de Cristo en su más amplia dimensión
El cristianismo del padre César Dávila fue profundamente vivencial. En los años sesenta, el Concilio Vaticano II hizo un llamado trascendental: exhortó a toda la Iglesia católica a “…reconocer, guardar y promover los bienes espirituales y morales, así como los valores socioculturales contenidos en las grandes tradiciones: judaísmo, islamismo, hinduismo y budismo”. (Declaración Nostra Aetate, Nuestros Tiempos)
Por el sendero de la práctica, el padre César Dávila se había anticipado una década en entablar el gran diálogo teológico y el encuentro fraterno con las religiones no-cristianas. Con mentalidad amplia, gran entusiasmo y el debido discernimiento se había acercado a las grandes tradiciones para localizar los puntos de encuentro en la praxis espiritual de las religiones monoteístas, basado en que todos somos hijos de un mismo Padre y que nuestro destino natural es volver a Dios.
Así no dudó en estudiar a fondo los más importantes textos sagrados, acoger probados métodos orientales para lograr armonía interior, peregrinar por los lugares santos de todas las tradiciones y entablar lazos entrañables con otros maestros espirituales, ahondando en su experiencia mística.
Al mismo tiempo, su espiritualidad se sostuvo en las bases de la tradición cristiana, en los senderos de la mística de San Francisco de Asís, San Agustín, Santa Teresa de Jesús y otros grandes de la escuela cristiana contemplativa. Destaca también su profunda devoción por María, especialmente en sus advocaciones de la Virgen del Quinche, La Dolorosa y la Señora de Guadalupe.
Fue en esta gran amalgama que expandió su conciencia crística e imprimió a su sacerdocio un sello de carácter universal.
ESCRITOS Y ENSEÑANZAS
El padre César Dávila escribió varios libros, dirigió la revista Yoga y cristianismo y registró un audio con sus miles de pláticas, conferencias y homilías. Sus obras tienen un gran valor filosófico y didáctico sobre las cosas del orden espiritual:
• Palabra eterna
• Guía al infinito por las parábolas de Cristo
• Las llaves de tu Reino, concentración y meditación
• El lago sagrado
• El Dios vivencial,
• Oración cósmica
• Mi hermana la Muerte y el más allá
• Legado divino (obra póstuma)
Sus enseñanzas se pueden escuchar en colecciones editadas en formato de disco compacto, y muchos de sus viajes y encuentros aparecen en YouTube (buscar bajo el nombre César A. Dávila G.).
“La oración y la acción deben ir juntas. Todos los santos de intensa vida espiritual han recomendado los dos caminos para la unión con Dios. De esta manera, cualquier persona que quiera encontrar a Dios en la vida diaria lo conseguirá sin dificultad”.
P. Dávila
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Comentarios (1)

escrito por HOLGUER GILBERT GAIBOR. A.E.A Ambato, febrero 24, 2012
El Padrecito Dávila, es un Maestro espiritual muy grande, que desde los planos celestiales donde se encuentra nos sigue guiando, ordenando y dandonos su amor eterno, (28 años) como solia hacer aqui en este plano terrenal, la verdad lamento no haber seguido con firmeza lo que el Guru me indico directamente en un sueño vivencial...Espero que el mes de marzo /2012, que acudiré a su casa del Inca -Quito, renovar una vez más los lasos jamás perdidos de nuestra relación Padrecito - Holguer,desde luego poniendome a la orden de mi Jefe y seguiendo sus instrucciones, espero que esto suceda con la Bendición de Dios , Jesús y de todos los seres espirituales que me cuidan, El Padre Dávila es el SER que mi Dios le encargo para que ayude en mi autorrealización espiritual. Paz, Amen, Om, Bendiciones.
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