Como uno la sueña
El avatar es la forma básica de los usuarios al ingresar en SL.
Es un bello amanecer frente al mar. Miss Knowless observa desde el muelle al sol aparecer poco a poco por el horizonte. Pero hoy no será como los otros días. Hoy volará a la citta eterna (Roma) sin necesidad de tomar un avión. Le basta con desplegar sus alas y estará allí en unos segundos. Visitará a su novio. Le ha prometido llevarla en su primer paseo en moto bajo el mar. Luego quizás viajen a Nueva York o París. Al fin y al cabo todo está en la misma isla.
Unos 13 millones de personas en el mundo interactúan dentro de este espacio virtual atraídos por la aventura de experimentar un idilio cosmopolita, a través de su avatar.
Lo anteriormente descrito no es una fantasía, ni un sueño. Todo esto tuvo lugar el pasado fin de semana, en una realidad virtual llamada Second Life (SL), creada por Philip Rosedale de Linden Lab.
El proyecto fue desarrollado en el 2003 y en la actualidad millones de cibernautas interactúan unos con otros, como si del mundo real se tratara.
Tomando como base el concepto de “metaverso”, expuesto por primera vez en la novela Snow Crash, de Neal Stephenson (1992), Second Life podría definirse como un entorno virtual totalmente inmersivo, en el que el usuario se sumerge en una experiencia de contacto con otras personas y elementos a través de un ícono tridimensional, denominado avatar (AV), el cual puede tomar cualquier apariencia y forma, al ser fácilmente modificable.
¿Una vida soñada?
Para acceder a SL, el usuario debe registrarse de forma gratuita en www.secondlife.com, descargarse el programa Second Life Viewer y escoger su forma básica de avatar con el que ingresan por primera vez a este mundo. A partir de entonces pueden adquirir tierras, construir su propia vivienda, bar, tienda de ropa. Incluso estudiar, viajar, trabajar y enamorarse. Y es aquí precisamente donde se encuentra el principal atractivo de SL para sus usuarios: se presenta como la oportunidad de convertirse en todo aquello que siempre quisieron ser y tener todo lo que siempre quisieron poseer, pero que quizás no pudieron conseguir en la vida real.
“Second Life no es un juego, ya que no hay ganadores ni perdedores, ni hay nada que puedas obtener. Simplemente es un estado de convivencia virtual donde te diviertes con otras personas”, dice la guayaquileña Narda Pacheco, 22 años, usuaria habitual de SL desde su residencia en Buenos Aires.
Masiva acogida
De acuerdo con las estadísticas económicas de SL, en marzo del 2008 había un total de 13 millones de personas registradas, de las cuales un alto porcentaje están inactivas, debido a los fuertes requerimientos del programa para instalarse dentro en una computadora personal.
A pesar de ello, SL ha alcanzado tal popularidad que prestigiosas universidades como Harvard y Oxford han construido campus virtuales dentro de ese espacio, como también lo han hecho artistas de la talla de U2 para realizar conciertos.
Religión y economía virtual
SL también se ha convertido en una plataforma política, religiosa y un centro de transacciones monetarias. Su unidad es el dólar linden, que es usado para comprar y vender bienes y servicios.
Los navegadores también pueden obtener ganancias reales cuando crean invenciones virtuales que, gracias a sus derechos de autor, luego pueden comercializar con otros miembros registrados en el sistema por dinero verdadero.
Las multinacionales han decidido no quedarse fuera de este nuevo mercado y es así que marcas como Coca-Cola y Reebok desde el 2007 invierten en publicidad y han establecido negocios en esta economía virtual.
¿Tierra de nadie?
Aunque las personas gozan de una amplia libertad, no todo es permitido dentro de SL. Hay normas que deben respetarse porque de no hacerlo el infractor podría ser expulsado. Por ejemplo, está prohibido realizar comentarios racistas o sexistas, acoso, asaltar, desvelar información real sobre otro usuario, la indecencia y perturbar la paz.
Resulta tentador poseer una identidad alternativa y la tecnología la ha puesto a nuestro alcance.
Usted decide. (DJLA)
Requerimientos
• Internet en banda ancha
• 256 MB RAM (Windows, Linux)
• 512 MB RAM (Mac)
• 50 / 1000 MB de espacio en disco duro para caché de disco
• Procesador x86 a 800 MHz o superior (Windows, Linux)
1 GHz G4 o superior/Intel Core Processor (Mac)
• nVidia GeForce 2, GeForce4 MX o superior
• ATI Radeon Radeon 8500, Radeon 9250 o superior
• Controles Teclado, Mouse, Gamepad, pero movimiento mínimo.






