El volcán luce despejado en esta foto de archivo.
Descendiendo la ladera del volcán en bicicleta, en medio de la densa neblina.
El bosque de polilepys luce misterioso.
La terraza natural Miraloma es el tesoro al final del sendero. Atrás, el volcán Chimborazo se oculta en la neblina.
Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, / y quise subir al atalaya del Universo… / Sobrecogido de un terror sagrado, / ¿cómo, oh Tiempo –respondí– / no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto?
El mismísimo Libertador se sintió subyugado ante la majestuosidad del volcán más alto del Ecuador, cuyo carácter está marcado también por la mitología. Por ejemplo, la costumbre kichwa apunta a solicitarle permiso al Taita (papá) Chimborazo antes de emprender una visita a su imponente estructura. Cumplido tal requisito, el coloso de los Andes también le asegura al visitante despejar sus laderas de la blanca neblina para exhibirle su fachada sin misterios ni restricciones, con lo cual se afianzan los lazos entre este gigante de 6.310 metros de altura y los caminantes que buscan conquistarlo con audacia, humildad y admiración.
Pero hoy la neblina ha dicho que no, quizás porque no hubo ruego ni peticiones. Así que el Taita Chimborazo decidió ocultarse en un grueso manto de nubes que durante buena parte de la excursión también nos abrazó con fría dulzura, como si en lugar de asentar nuestros pasos en esta montaña al noroeste de la provincia del Chimborazo, nos encontráramos en algún blanco resquicio del paraíso celestial. Tal percepción quizá sea producto del soroche y la altura.
Bicicleta y bosque encantado
Visitar el volcán Chimborazo, aunque se oculte en la neblina, provoca un delirio de grandeza al enfrentar su grandiosa arquitectura. La Corporación de Desarrollo Comunitario y Turismo de Chimborazo (Cordtuch) dirigió una expedición que nos trasladó, entre otros puntos, al primer refugio del coloso, llamado Hermanos Carrel, a 4.800 metros de altura.
Desde allí nace la opción de emprender una extrema caminata de aproximadamente 50 minutos montaña arriba hacia el refugio Edward Whymper (5.000 m), dejando las huellas en la nieve y sorteando lápidas dejadas en la ruta en honor a los montañistas que han fallecido en la zona.
La segunda opción nos llevó pendiente abajo en las ruedas de bicicletas de montaña en un recorrido de aproximadamente media hora por un camino lastrado que para atravesar sus fríos escenarios desérticos demanda abrigos gruesos, gorro de lana y guantes gruesos que combatan los embates del helado páramo. La ruta concluyó en la garita de ingreso a la Reserva de Producción Faunística Chimborazo (58.560 hectáreas).
La aventura en las faldas del volcán Chimborazo prosiguió en la cercana Organización de Turismo Comunitario (OTC) Casa Cóndor (3.840 metros sobre el nivel del mar), que ofrece servicios de restaurante y hospedaje en la comunidad Pulinguí San Pablo, parroquia San Juan del cantón Riobamba. El almuerzo repuso las fuerzas para, tras un viaje de 20 minutos en vehículo, proseguir con una caminata de aproximadamente 45 minutos por el páramo hacia un bosque nativo de árboles polilepys, conocidos como árboles de papel.
Un bosque de polilepys no es un bosque cualquiera. Resulta imposible no sorprenderse por las caprichosas formas de sus troncos (parecen encantados) y del aspecto rojizo de su corteza, la cual se desprende como si fueran trozos de un pergamino antiguo.
Hacia el mirador de los colosos
La excursión dedicó otro día a conocer la OTC Sumak Kawsay (3.230 msnm), miembro de la red de Cordtuch, compuesta por doce OTC distribuidas en los cantones de Riobamba, Guano, Chambo, Colta, Guamote y Alausí (Chimborazo).
La OTC Sumak Kawsay (buen vivir) posee un restaurante especializado en platillos con carne de llama de criadero (nos llegó una deliciosa lasaña de ese camélido), un museo que exhibe la importancia de ese animal (conocido como la reina de los Andes) y una tienda de artesanías.
Próximo a ese pequeño complejo, ubicado en la comunidad Palacio Real, en la parroquia Calpi del cantón Riobamba, la ruta nos llevó por un sendero que exhibió el carácter agrícola y ganadero de la zona mientras nos aproximaba, montaña arriba, a una terraza natural llamada Miraloma, desde donde en días despejados es posible observar los nevados Chimborazo, Carihuairazo, Tungurahua y Altar.
La mitología kichwa cuenta que el Chimborazo y el Carihuairazo (ambos considerados machos) se disputaron el amor de la Mama Tungurahua (hembra) lanzándose rocas de fuego, hasta que el Carihuairazo cayó derrotado. Desde entonces, Chimborazo y Tungurahua son pareja (y, ¿quién sabe?, quizá se casaron en el Altar).
Por la tarde, el viaje apuntó a la cercana comunidad Pulinguí Centro y su OTC Razu Ñan (Caminos de Nieve), conformada por 250 familias kichwas puruháes establecidas al noroccidente de Riobamba, en el kilometro 18 de la antigua vía García Moreno.
Indígenas de la Asociación de Mujeres Sumak Awana (buen telar) explicaron el proceso para la elaboración de prendas tejidas con lana de borrego, el cual comienza al trasquilar al animal (esto se realiza una vez al año y sin hacerle daño al borrego), luego se dedican a lavar e hilar la lana para finalmente tejer guantes, bufandas, suéteres, gorros y demás artículos que comercializan entre los turistas.
Y todo eso lo realizan bajo la mirada atenta del volcán Chimborazo, que en ocasiones parece sacudirse la neblina para dejarse contemplar y recordarnos que en esta zona de páramos infinitos él es el Taita omnipresente. Los demás solo somos sus admiradores... a pesar de que en ocasiones se esconda.
Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, / y quise subir al atalaya del Universo… / Sobrecogido de un terror sagrado, / ¿cómo, oh Tiempo –respondí– / no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto?
Informes: Cordtuch, Av. Canónigo Ramos y Miguel Ángel Jijón, sector Álamos 1, E-06, Riobamba, www.cordtuch.org.ec, Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , (03) 260-6774, (09) 557-5517, (09) 817-3127. El programa de tres noches cuesta $ 115,00 más IVA. Los paquetes turísticos son de uno hasta cuatro días, con tarifas que van desde $ 30 hasta $ 190 por persona; incluyen hospedaje, alimentación y guías nativos.
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