Santiago Roldós actúa y dirige Karaoke junto a Muégano Teatro.
La pieza teatral inédita de Muégano Teatro se reestrena este mes, antes de ser presentada fuera del país, en marzo.
Se animó a hacerla. En abril del año pasado decidió encerrarse en la casa de un amigo en el pueblo de La Merced, cercano a Quito, y se dedicó a escribir. En una semana tenía listo el texto. “Lo que pasa es que conmigo me llevé muchos textos fallidos que a lo largo de los últimos ocho años había intentado escribir y que habían estado ahí reposando...”, dice el actor y director del grupo.
El resultado: Karaoke, la primera pieza teatral que Roldós escribe íntegramente y que marca su debut como autor teatral.
La obra, señala él, es una reflexión sobre la familia, la propiedad privada y el amor. Y ese sentido tiene que ver con los recuerdos, con la relación padre hijo o madre e hija.
Su título es una reflexión del mundo como repetición. “Es el karaoke como un procedimiento vital, un título un poco paródico, que tiene que ver con una concepción de la vida, como si el destino de la vida fuera más o menos repetirnos con diferencias”.
Una vez escrita, sus compañeras Pilar Aranda, Bárbara Aranda y Marcia Cevallos hicieron suya la obra. Ellas tomaron el texto original y lo sometieron a ejercicios físicos y a juegos teatrales, y a partir de eso la obra tuvo algunas modificaciones.
Tras improvisaciones y ensayos, pudo estrenarse en septiembre. Ahora, luego de una corta temporada en diciembre, la pieza teatral se reestrena este mes en Guayaquil.
Será el 22 de enero en el miniteatro del ITAE, en el Centro Cívico. Las presentaciones serán jueves, viernes y sábado, a las 19:30. La entrada es libre con cooperación voluntaria.
“El ITAE es todavía un espacio por explorar y hemos preferido hacerlo así. La temporada tiene como fin calentar la obra porque nos vamos de viaje a México y Colombia en marzo con Muégano Teatro”, cuenta Santiago.
Karaoke llegará a un festival a México, en Mérida (Yucatán), a una temporada en un teatro en la ciudad de México y luego a un festival en Bogotá.
Aunque es una creación propia, Santiago deja en ella una huella de Bertolt Brecht, el dramaturgo alemán que lo ha inspirado en su vida teatral. “Lo que pasa es que es un Brecht sin Brecht. Es un texto mío, a pesar de que hay algunas referencias ahí a Brecht y a Müller que siempre están presentes, pero digamos que ya a nivel del trabajo de grupo es sumamente interesante porque es un texto absolutamente nuestro, es un texto creado y desarrollado por el propio grupo”.
En esta temporada la obra les demandará más esfuerzo y tendrá que replantear ciertas referencias, ya que una de las actrices se fue a vivir fuera del país. De ahí que algunas de las situaciones que se presentaron en la primera obra se hayan diseminado o potenciado.
Santiago está satisfecho. “Estoy feliz, lo que pasa es que como yo no tengo una relación con el éxito ni con el fracaso ni nada por el estilo entonces a mí me gusta mucho la obra, yo siento que Karaoke todavía tiene mucho por crecer. Pero disfruto mucho haciéndola. Es muy difícil, muy desgastante, pero estoy contento de haber producido una dramaturgia dentro del grupo”. (K.V.)
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)

Escribir comentario






...