Juan José Jaramillo (i), Catherine Velástegui, Luciana Grassi. Abajo: Martha Ontaneda (i), Maribel Solines y Hugo Avilés.
Cristian Cortez (i) es el guionista y Martha Ontaneda la productora de Miss Agua Dulce.
Miss Agua Dulce promete hacer reír a su público con las ocurrencias de la familia Gómez Regalado y su ambición por elevar su nivel social convirtiendo a su hija en reina de belleza.
¿Hasta dónde puede llegar la ambición de una madre por conseguir fama y prestigio para su familia? ¿Qué límites está dispuesta a cruzar? ¿En verdad el estatus social determina la valía de una familia? Son algunas de las cuestiones que, con un toque de humor, planteará la nueva obra de teatro: Miss Agua Dulce, escrita por Cristian Cortez y producida por Martha Ontaneda, bajo la dirección de Maribel Solines.
La pieza invita a la audiencia a conocer la casa de la familia Gómez Regalado, cuya cabeza principal es la Nena Gómez (Martha Ontaneda), una mujer ambiciosa y madre de tres niños: Roberto (Juan José Jaramillo). Elizabeth (Luciana Grassi) y Melanie Nicole (Cath Velástegui). Ella hará todo lo que esté a su alcance para llevar a la fama a su hija Melanie, a través de un concurso del belleza. Para ello se valdrá de todas las técnicas posibles e incluso manipulará a sus otros hijos y a su hermano Domingo (Hugo Avilés) para conseguir su objetivo.
“Es una versión libre de un texto que ya existía, yo hago la producción y todo nació cuando hablé con Cristian que estaba muy entusiasmado, y yo también, después del éxito que tuvimos con Maduritas, microbióticas y multiorgásmicas y dijimos ¡vamos a lanzarnos con esto para las fiestas de julio!, como siempre con el apoyo del Municipio y otras instituciones que han estado con nosotros”, comenta Martha.
La idea del guión surgió a partir de una obra a la que Cristian asistió en el Repertorio Español durante su viaje a Nueva York en septiembre del año pasado.
“Me encantó porque retrataba muy bien el tema de la clase media, de la lucha de una familia por querer arribar y hacerlo a través de un concurso de belleza. Es como una forma de ascenso social. Como si hacer una reina de belleza va a darle el estatus que desean”, detalla Cristian.
Así, regresó con la idea de poner la obra en escena en los teatros de la ciudad. Intentó localizar al autor, conseguir el texto pero le fue imposible, así que reescribió una adaptación, de acuerdo a la realidad guayaquileña. “Es una comedia demasiado buena, una comedia muy blanca, no tiene doble sentido, no tiene malas palabras, no se necesita eso para hacer reír. En otras obras a veces sí se recurre a esa risa fácil de las malas palabras”, dice.
El guión estuvo listo casi de inmediato entre octubre y noviembre y junto con Martha comenzaron la producción de la obra y el casting para elegir el elenco. Este es el debut en teatro de Cath Velástegui quien hasta el momento solo había trabajado en televisión. “Ella no ha hecho nunca teatro, pero es una actriz muy versátil. Tiene muchos recursos”, comenta Cristian.
Para evitar contratiempos y retrasos en la obra, una vez reunido el elenco, en febrero arrancaron los ensayos con el guión y la investigación de los personajes y para mayo ya ensayaron la obra completa. Martha considera que tiene una ventaja al momento de producir una obra y es que al ser actriz al mismo tiempo conoce lo que el actor sufre al ensayar con elementos que no están o van a estar en la realidad. “Y en ese momento cuando llegas al teatro recién comienzas a descubrir el área donde vas a trabajar”, explica. “Por eso yo en el mes de junio ya monté el escenario donde vamos a actuar, qué vamos a tocar, qué vamos a utilizar, etc.”
La obra también presenta dificultades por el ritmo que deben llevar los actores y para cumplir los requerimientos de su directora, Maribel Solines. “No es una obra en que los actores van y dicen: “vamos a hacer un trabajo fácil”. Aquí no tienen una abierta y cerrada de telón, a Maribel no le gusta cerrar telones ni hacer apagones, entonces por un lado entras, por acá sales y todos deben estar atentos porque hay mucho cambio de vestuario”, detalla su productora.
La pieza dura aproximadamente una hora y media y tanto Cristian como Martha esperan que al finalizar, el auditorio se vea motivado a realizar una reflexión y meditar en su conducta en cuanto a los temas planteados en los personajes.
“Es una risa con reflexión, la gente se ve reflejada y pensarán yo soy un poco así, no debo ser así con mis hijos. Me parece una comedia increíble”, dice su guionista.
“Como todas las obras sociales tiene un fondo un poco trágico porque se ve la realidad que vive esta mujer que va a los extremos, que causan las tristezas, las penurias y la destrucción de los hijos, y eso es un ejemplo de lo que no debemos de hacer, sino vivir con lo que tenemos y conformarnos con lo que Dios nos ha dado. Esta sociedad se llena de cosas. “Yo tengo esto, pero no me conformo, y quiero más”, expresa Martha. ¿Es usted también un miembro de los Gómez Regalado? Lo descubrirá esa noche.
25 años de vida artística
Este año es de especial importancia para la actriz y productora Martha Ontaneda, ya que el pasado 18 de junio, cumplió 25 años de vida artística. Su primer papel fue Bernarda de Alba, en la obra de Federico García Lorca. “Fue mi debut en el escenario. Bernarda de Alba es la representación del desafío donde la autoridad y el deseo son primordiales. Bernarda, nombre que significa con fuerza de oso, marcó mi carrera, porque hay papeles que te dicen si puedes seguir haciendo lo que haces o no”, recuerda. Entre los consejos que les deja a la nueva generación de actores, con los cuales, muchos de ellos trabaja, están principalmente la humildad y el profesionalismo. “Puntualidad y profesionalismo, sin esas condiciones mejor retírate y trabaja en otra cosa. Los actores somos gente diferente. Damos todas nuestras energías en lo que hacemos”, enfatiza. “Los que tenemos años de experiencia en las tablas constituimos su ejemplo a seguir. Es importante tener humildad. La fama es efímera y la mayoría de las veces irrespetuosamente inmerecida”, agrega.
Considera que los actores son sobre todo seres de acción, más allá de poder memorizar las líneas. “Si descubre el valor de la acción será capaz de sostener palabras, de lo contrario, solo será capaz de memorizar palabras y tratar de hacer algo con su cuerpo para vencer la dificultad de tener que decirlas”.
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