La Orquesta Filarmónica de Bogotá incursionó en la música popular y ahora en el pop.
Las orquestas sinfónicas se reinventan. Ahora combinan lo clásico con géneros tan variados como la música popular, el jazz, rock y pop. La tendencia se siente con fuerza en Colombia, Chile y Argentina.
Imaginar a Shakira moviendo sus caderas al ritmo de una orquesta sinfónica resulta difícil; sin embargo, su música es parte del repertorio que la Orquesta Filarmónica de Bogotá ha incluido en un inédito disco de pop.
El CD –denominado Mestizajes– cuenta con versiones de famosos cantantes colombianos, como Aterciopelados, Andrés Cepeda, José Barros, Joe Arroyo y Chobquibtown.
La Orquesta dejó la exclusividad de la música clásica. En el 2008 grabó un disco de música popular colombiana y obtuvo el Grammy Latino al mejor álbum instrumental. Desde entonces han explorado nuevas sonoridades y decidieron incluir la música pop. En este caso la sinfónica incorpora o se mezcla con instrumentos externos como marimba o tambores africanos.
La tendencia mundial de las orquestas sinfónicas, explican los realizadores del disco en el sitio oficial de la filarmónica de Bogotá, es salirse del purismo y hacer otras cosas. Con Mestizajes, aseguran, se buscaba acercar la Orquesta Filarmónica a un público nuevo: los jóvenes y los seguidores de la música popular. De ahí la incorporación de cantantes de reconocida trayectoria en Colombia.
“Se está haciendo no como algo empujado desde una idea de unos genios o de alguien que se le ocurrió sino empujado desde una realidad que ya estaba diciendo es necesario que dialoguemos entre los músicos populares, los que hacen jazz, los que hacen rock, los que hacen rap y las orquestas sinfónicas”, señala Iván Benavides, productor del disco, en un video alusivo al tema.
David Harutyunyan, director de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil (OSG), asegura que si bien es la tendencia mundial, desde el siglo XIX las orquestas sinfónicas han venido variando y no son únicamente agrupaciones clásicas.
En el siglo XX comenzaron a experimentar con la música de cine y después aparecieron las agrupaciones populares, con géneros como rock.
Él prefiere la música clásica y el rock en su forma pura. Dice que las interpretaciones en las que se fusionan no las ve natural, sin embargo, las acepta y participa, dependiendo del género.
Está abierto a hacerlo con pasillos y boleros, por ejemplo. De hecho, la OSG incluyó la música popular (el pasillo en este caso) en su repertorio, en la gira Jaramillo Sinfónico que realizó en Ecuador y Europa. Luego produjo un CD inédito de canciones populares tocadas por la OSG.
En octubre pasado, la Sinfónica ofreció su Concierto de Gala por la Independencia de Guayaquil con un repertorio de pasillos, en el que participaron artistas locales.
Hasta el jazz
En Argentina, la Orquesta Sinfónica Nacional –sin dejar su repertorio clásico– se ha abierto a otros géneros como el tango, el pop y el jazz. Y ha mezclado presentaciones con cantantes como Gustavo Cerati (ex miembro de Soda Stereo) y el grupo folclórico Los Nocheros.
En Chile, su Orquesta Sinfónica realiza conciertos pop de temporada cada año. El repertorio del 2009 incluyó música de películas como Danza con Lobos, Forrest Gump y Viaje a las estrellas. Además de un programa de tango y un concierto dedicado a la música de Brasil.
Aunque es aceptado por unos, en estos países también se ha encendido el debate sobre si deben las orquestas sinfónicas dar el salto a otras músicas. Harutyunyan insiste en que depende del género, pero no lo ve como una opción válida para acercar las sinfónicas a otro público porque la orquesta es también historia y tradición. “Disfruto con el pasillo, pero no un heavy metal con la orquesta sinfónica”. (K.V.)
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