En una foto de febrero del 2010, Gabriel y Marie posan con sus hijos Daniel (i, hoy de 23 años), Joachim (25), Paolo (19) y Rafael (26).
Marie prepara los dulces y atiende la pastelería.
Suele ayudarla Gabriel, quien gusta de trabajar la madera.
Los ambientes de la casa en Playas conforman un mix multicultural producto de los gustos de la familia por la naturaleza, el arte y las texturas.
Los ambientes de la casa en Playas conforman un mix multicultural producto de los gustos de la familia por la naturaleza, el arte y las texturas.
Los ambientes de la casa en Playas conforman un mix multicultural producto de los gustos de la familia por la naturaleza, el arte y las texturas.
Rafael (i) y Joachim con sus trabajos en la galería Miti-Miti.
El escudo artístico ‘playero’ y páginas del libro ilustrado dedicado a las islas Galápagos.
Daniel es experto en obras de chocolate, como este gallo (hotel Ritz).
Paolo reside en Namur (foto), pero hoy está en Playas de visita.
Gabriel Ampuero y Marie Nève de Mévergnies vienen de mundos distintos, pero crearon el suyo en General Villamil (Playas). Su hogar está repleto de elementos, como los que vemos en una torta o una obra de arte, un jardín o una mesa de madera, inspiraciones nutridas por el amor o el talento. Su historia es única.
Sus pasaportes de la Comunidad Europea les permitirían disfrutar de aquello que muchos llaman el “primer mundo”.
Pero Gabriel, el papá, señala que en Playas han escogido un mundo mejor, un escenario rústico y soleado que inspira sus ganas de disfrutar de placeres simples, un lugar donde la “calidad de vida”, representada por el clima que los abraza, la comida que los alimenta y el aire que respiran, se impone ante el “estilo de vida”, que gobierna generalmente en las grandes ciudades para exaltar la ropa de marca, los carros modernos, las viviendas suntuosas y demás posesiones materiales.
Gabriel está casado con Marie, quien lo explica con sus palabras: “Lo rústico tiene más valor. Aquí sientes más la vida. Hay algo aquí que es un desafío, tienes que luchar, y el hecho de esforzarse por crear te hace más dinámico”, indica Marie Nève de Mévergnies, nacida en Bélgica y pastelera empírica que con talento atiende su propio negocio de dulces en casa.
La creatividad y la sencillez son constantes en la vida de los Ampuero-Nève de Mévergnies. En un día común de la vida de la familia, digamos un jueves, Marie realiza quehaceres domésticos, cocina, pedalea su bicicleta rumbo al mercado para surtirse de legumbres, frutas, pescado (dieta principal de la casa) y los productos que necesitará en su pastelería La Casa de Marie et Gabriel.
Mientras eso ocurre, la ayuda su esposo, aunque él también encuentra tiempo para trabajar con madera fina que ha rescatado abandonada en rincones de Playas para transformarla en mesas, sillas, marcos de pintura y demás elementos para la casa, lo cual provoca que sea el principal gestor de que esa vivienda luzca como un rústico, agradable y amplio mosaico de texturas embellecido con detalles ecuatorianos y europeos.
Todo eso cuando está en Playas, ya que se dedica parcialmente a trabajar en Guayaquil como consultor independiente en programas socioculturales.
Sus dos hijos mayores viven con ellos: Rafael, de 26 años, y Joachim, de 25, quienes se graduaron en Bélgica en ilustración y diseño gráfico, respectivamente. Ellos son los artistas de la casa y socios de la galería de arte y agencia de comunicación visual Miti-Miti, que operan en un local en casa.
Los dos hijos menores son Daniel, chef que desde hace seis meses trabaja como jefe pastelero en el restaurante de un hotel en Lanzarote, Islas Canarias (España), y Paolo, estudiante de medicina en Bélgica y músico con alma viajera.
Aquí sus historias, que al final son una misma.
La Casa de Marie et Gabriel
Ellos han vivido bajo la mística de la creatividad, de la iniciativa y de los proyectos personales, ya que consideran que cada individuo tiene la obligación de decidir su futuro, y no dejarse llevar por las circunstancias o lo convencional.
Sus decisiones les permitieron conocerse. Ocurrió hace unos treinta años en Poitiers, urbe en el corazón de Francia con una larga tradición universitaria. Él había decidido salir de su natal Guayaquil para estudiar en las áreas de animación sociocultural, pedagogía y psicología. En una de esas jornadas académicas conoció a Marie, quien llegaba de la ciudad de Mol, al este de Bélgica, para actividades relacionadas a su carrera en ergoterapia, dedicada a ayudar a personas con trastornos corporales, cognitivos y psíquicos, a través de trabajos manuales, juegos de movimiento, música y actividades cotidianas.
Se casaron el 25 de junio de 1983 en Estrasburgo (Francia) y allí residieron los primeros tres años, en que nacieron sus dos primeros hijos, pero después decidieron viajar a Ecuador. “Fue un cambio fuerte. Conocer otra cultura. Yo no hablaba español. Vinimos al Ecuador para ver si nos gustaba, porque Gabriel tenía muchos años en Europa. Y nos gustó”, explica Marie, quien proviene de una antigua familia de Bélgica.
Se radicaron en Playas, porque querían evitar las grandes ciudades. También vivieron algunos años en Galápagos debido a compromisos laborales de Gabriel. “Queríamos que los muchachos conocieran la naturaleza de las islas. Fue una gran experiencia para todos”. Aunque en 1999 la familia viajó para radicarse en Europa por cuatro años.
Pero el mundo sencillo de Playas los llamó nuevamente. Compraron una casa que restauraron y decoraron a su antojo, con un amplio jardín central repleto de flores que Marie alimenta con sus cuidados. Con ese mismo cariño elaboró las cortinas, las sábanas, los marcos de los cuadros de sus hijos artistas y demás detalles que convierten una casa en un hogar.
Pero su proyecto personal es la pastelería La Casa de Marie et Gabriel, que abrió hace dos años con su hijo Daniel, chef pastelero que al poco tiempo consiguió trabajo en Santiago de Chile y posteriormente en España.
“Yo ‘heredé’ la pastelería de mi hijo. Cuando viajó me dediqué a ella, ya que nuestros dulces son todo un éxito en Playas. Solo abrimos los fines de semana, y entre semana trabajamos bajo pedido”, indica ella, quien es la chef empírica que sorprende con su torta mojada de manzana y nueces, torta mojada de chocolate, pie de limón, pie de maracuyá, cheesecake de frutilla, dulce de tres leches, además de sus especialidades de sal, como las tortas de cebolla perla, de acelga y de choclo. Y en la Navidad anterior lanzaron helados artesanales de banano, chocolate, mora, frutilla, maracuyá y vainilla. “Queríamos presentar algo nuevo, innovar para los clientes. Y les ha encantado”, indica ella.
Gabriel, quien es el único de la familia con pasaporte ecuatoriano (dice que no lo cambiaría por nada), ha trabajado en Europa y África en programas de inserción laboral y capacitación. Pero en casa se siente como el más feliz de los carpinteros. Dice que heredó esa habilidad de su padre, la desarrolló cuando en Europa le tocó realizar trabajos en esa área y la hizo parte de su vida para llenar su casa de texturas y ambientes.
“Generalmente no se valora tanto la madera. Se prefiere lo superenlucido, lo brilloso. Pero lo rústico de la madera o el ladrillo tiene mayor valor, una textura. Se debe a que desde niños nos educan con desamor a la tierra, nos dicen que es sucia”, indica este hombre que elaboró el portón de su casa con madera de jigua que indica tiene más de cien años, “se importó mucha madera de calidad para la reconstrucción de Guayaquil después del incendio grande (1896). Esta la encontré abandonada”.
Pero él les encuentra un gran valor, una misión estética que pule con el cariño que solo puede exhibirse en el trabajo manual.
La galería Miti-Miti
Rafael (ilustrador) y Joachim (diseñador gráfico) son sus hijos mayores, graduados en Bruselas pero volvieron al país porque, coinciden, en Playas tienen el escenario ideal para crear. Por eso abrieron en casa la galería y agencia de comunicación visual Miti-Miti.
“Nuestro anhelo era regresar porque aquí hay mar, hay mejor clima, hay vida. Me gusta inspirarme de lo que veo aquí”, indica Rafael, quien alimenta su capacidad creativa al percibir un cúmulo de imágenes cotidianas propias del ambiente costero, particularmente en las olas para trasladarlas a sus trabajos en acrílico, acuarela y óleo, las cuales llegan a sus lienzos como también al papel, camisetas, tablas de surf o incluso muros exteriores, como uno que pintó en el poblado de Pablo Arenas (Imbabura).
Actualmente trabaja con su hermano ilustrando un libro gráfico dedicado a las islas Galápagos.
“Nuestros años por allá (en Galápagos) fueron también fantásticos. Es otro mundo, con otra naturaleza, con otros animales. Decidimos hacer este libro como un homenaje a las islas, con historias muy propias de Galápagos e ilustraciones nuestras. Ya hemos conseguido los auspicios para publicarlo, y confiamos en que será de gran interés”, indica este artista que también sabe apoderarse de la naturaleza con su tabla de surf en olas que lo conectan con el océano.
Su hermano y socio artístico también es surfista. Joachim confiesa que aunque gusta mucho de Bélgica y Europa, sería imposible realizar el mismo trabajo en el Viejo Continente. “La inspiración está aquí. En Playas el clima es diferente, también el humor, la sociedad, todo repercute en lo que fabricas. Allá (en Bélgica) no hay colores, la poca luz hace que todo sea gris”, señala este artista que ha encontrado en el escudo nacional una inspiración para su creatividad, elaborando una figura de un metro de alto y reemplazando sus elementos con otros menos cívicos, pero representativos de la cotidianidad local, como, redes, pescadores, perros, olas, madera…
“El civismo es a veces complicado de comprender, porque su simbología es abstracta, irreal, idealista. Yo empleé elementos que tienen mayor identidad de donde vivimos; es una manera de apropiarnos de esa imagen tan fuerte”, dice sobre esta obra estrictamente gráfica que no tiene connotación política ni pretende ser irrespetuosa con el símbolo patrio.
Otra de sus obras se denomina ‘Amores perros’, compuesta por doce imágenes de canes callejeros a los cuales les tomó fotografías, las retocó con colores y elementos orgánicos, y las montó en cristales. “Aquí hay una anarquía en lo que ves entorno. No debería ser normal ver perros callejeros. El arte busca lo anormal, porque lo rutinario aburre”, indica sobre esa composición que exhibió por una semana, desde el 30 de septiembre, en el Centro Cultural Simón Bolívar, pero los hechos políticos que estallaron ese día le restaron cobertura periodística.
Los ausentes: Daniel y Paolo
Daniel, de 23 años, es el chef pastelero de la familia. Él tuvo la iniciativa de abrir la pastelería en Playas y le enseñó a su mamá los detalles de ese emprendimiento que, posteriormente, tuvo que abandonar debido a una propuesta laboral en el lujoso hotel Ritz de Santiago de Chile y, ahora, en el restaurante gourmet de un prestigioso hotel en el famoso balneario español de Lanzarote, islas Canarias.
“Soy el responsable de la elaboración y presentación de la carta de postres, incluido la panadería, heladería, chocolatería, también tengo que encargarme de las entradas frías que preparamos junto al equipo de cocina”, señala por correo electrónico.
Daniel ha sabido destacarse por su espíritu creativo que, por ejemplo, lo inspiró a elaborar en chocolate los diseños de los rostros pintados del grupo Kiss, cuando se hospedaron en el hotel Ritz de Santiago. Pero también a conservar sus raíces ecuatorianas al presentar en España postres como el dulce tres leches, el flan, el arroz con leche, los helados de frutas, los cuales combina con realísticas esculturas de chocolate y sofisticados postres.
Este joven chef pastelero, que ha ganado premios como alumno de la Escuela de los Chefs de Guayaquil, indica que aunque está lejos de casa extrañando a su familia y al Ecuador, tiene la fortuna de residir cerca del océano Atlántico para seguir practicando su deporte favorito, el bodyboard. “Es un deporte distinto al surf, donde sientes una adrenalina muy intensa y coges olas fuertes, con tubos y rampas para volar”, explica Daniel, que fue campeón nacional júnior de ese deporte en el 2006.
El menor de los Ampuero Nève de Mévergnies, Paolo, de 19 años, también reside fuera de Ecuador, específicamente desde hace un año en la casa de unos tíos maternos en la ciudad belga de Namur, de tradición universitaria.
En septiembre inicia su segundo año de ciencias médicas en la Haute École de Namur.
“Luego de mis tres años, al graduarme, me gustaría hacer un cuarto año de paramédico y luego quiero especializarme en medicina tropical en Bélgica o en París”, confiesa Paolo, cuyo segundo propósito es viajar mucho.
Por eso sueña con salir con la mochila en la espalda, una carpa y un buen par de botas para recorrer América Latina, América Central, África, Asia, en fin, todo el planeta. “Como siempre nos ha dicho mi papá, ‘partir pour grandir’ (partir para crecer)”. Y en esos viajes quisiera curar a los necesitados, “para llevarles mis manos y un corazón motivado para ayudar”, indica Paolo, quien aspira a laborar para entidades como Médicos sin Fronteras o la Cruz Roja.
Otro de sus amores es la música latina, que entona desde muy pequeño con las percusiones, como los bongos, el cajón, el djembé (tambor africano). Esa es la música que lo lleva a sus orígenes, a su país, a su Playas querido, a su familia. Porque para él y su familia la vida puede ser como un gran concierto, una torta deliciosa, un jardín bien arreglado, una obra de arte. O cualquier otro producto que nazca de la creatividad, de la iniciativa y del corazón.
“Aquí es mucho más sencillo ser creativo. En el llamado ‘primer mundo’ tienen mutilada la creatividad y las iniciativas debido al exceso de asistencia social y burocracia”.
Gabriel Ampuero
Contacto La Casa de Marie et Gabriel, av. Jaime Roldós Aguilera, diagonal al Parque de la Madre (Playas), teléfono 276-0047; agencia Miti-Miti: www.mitimiti.net

escrito por paola, enero 25, 2012
escrito por carla barragan, octubre 07, 2011
escrito por JONATHAN PADILLA, septiembre 17, 2011
y sin duda como buen GUAYAQUILENO de nacimiento pero criado en las costas de la peninsula siempre dire que no hay nada mejor y revitalizante que el despertar con la brisa del mar y ver hacia el horizonte como el sol y el mar se abrazan en un maravilloso despertar de un nuevo dia .....!!!!!!!!!!! UN ABRAZO FRATERNO desde la distancia pero con la frente en ALTO Y ORGULLOSO DE SER ECUATORIANO
escrito por Paolo Ampuero, septiembre 07, 2011
Muchísimas gracias a todos por sus bellos, motivadores y "deliciosos" comentarios !
Es un placer leerlos de sorpresa recién ahora
Este domingo ya me toca regresarme al corazón de Europa... Para mi segundo año
Gracias una vez más ! Esperando que les vaya de lo mejor a todos ustedes...
Paolo
escrito por Lorena Cruz de Barahona, septiembre 03, 2011
escrito por Melba Macias-Moreano, septiembre 01, 2011
escrito por Enna , agosto 30, 2011
escrito por carmen, agosto 30, 2011
c
escrito por leonardo ampuero, agosto 29, 2011
leonardoampuero
fotografo/director de arte norlop jwt
escrito por Camilo Ampuero Sánchez, agosto 28, 2011





