GABOUREY ‘GABBY’ SIDIBE
MO’NIQUE (MONIQUE IMES)
Si las nominaciones al Oscar de este año van por donde predicen muchos críticos, entre las aspirantes podríamos ver nombres como Mo’Nique (acaba de ganar el Globo de oro) o Gabourey Sidibe, ambas por sus actuaciones en Precious.
GABOUREY ‘GABBY’ SIDIBE
Nació en Bedford Stuyvesant, Brooklyn, en 1983. Su mamá, Alice Tan Ridley, es una cantante de gospel y ex profesora; y su papá, Ibnou Sidibe, un taxista de Senegal. Después de que sus padres se separaron, Gabby se crió en Harlem, por su madre, que mantenía a la familia mediante la enseñanza de educación especial y cantando en el subway.
Estudió psicología en el Mercy College hasta que un amigo le avisó de un casting masivo. Se presentó y ese mismo día fue seleccionada para protagonizar la cinta que le cambiaría la vida. Así fue como dio vida a una obesa chica de 16 años que queda por segunda vez embarazada de su padre y debe soportar el constante maltrato psicológico de su madre (Mo’Nique).
Los elogios han llovido y Gabby ha presenciado la llegada de la fama sin siquiera proponérselo. En el filme comparte roles con Mariah Carey, Lenny Kravitz y Bill Sage.
En una entrevista realizada por Kam Williams (crítico de cine estadounidense) en http://newsblaze.com, ella contesta también preguntas de los lectores de esa web:
¿Qué te motivó a audicionar para el papel de Preciosa?
No estaba segura de que tenía un interés serio. Para ser honesta, mi mamá me dijo que vaya. Solo la idea de que podía estar en la película fue muy, muy interesante. Supongo que eso es parte de la razón por la que hice una audición. Pero la hice con la creencia absoluta de que no iba a conseguirlo.
Hubo más de 400 postulantes antes de elegirte y el papel de Preciosa fue el más difícil de llenar. ¿Por qué crees que te eligieron?
Hubo un montón de chicas que eran ‘preciosas’, pero la diferencia es que yo no era como ellas. Simplemente me presenté, actué y ya.
Cuando te miras en el espejo, ¿qué ves?
Por lo general, estoy muy contenta con lo que veo cuando me miro a mí misma. Veo en el espejo y me doy charlas de ánimo que también las uso durante el día. Me felicito por haber llegado tan lejos en la vida y por ser la persona que quiero ser.
¿Este éxito repentino influirá en tu futuro?
No sé. Espero que positivamente. He demostrado a Hollywood que a pesar de que no soy rubia o delgada, personas como yo son dignas de protagonizar un filme.
¿Tus estudios en psicología impactaron en tu desempeño?
Eso espero. Espero que se me haya quedado algo de esos cuatro años que pasé en la universidad. Había leído algunos libros sobre la anatomía de una víctima, y desde luego tratamos de llevar ese conocimiento a Preciosa.
¿Cómo te sientes acerca de los rumores del Oscar?
Es de miedo, y un poco prematuro. Nunca he estado aquí antes, así que realmente no saben lo que es estar en una película digna del Oscar. Es desconcertante, pero también estoy muy agradecida.
MO’NIQUE (MONIQUE IMES)
Aunque Mo’Nique ha hecho nombre en la comedia, Precious está lejos de ser graciosa. Ambientada en Harlem en 1987, el filme la presenta como Mary, la madre abusiva de una adolescente de 16 años, analfabeta y con sobrepeso, llamada Claireece Precious Jones (Gabourey Sidibe).
La película, cuyos productores ejecutivos fueron Oprah Winfrey y Tyler Perry, está protagonizada también por Mariah Carey, Lenny Kravitz, Paula Patton y Sherri Shepherd.
Mo’Nique fue la primera elección para interpretar ese papel, revela el director Lee Daniels. Él produjo otro severo drama doméstico, Monster’s Ball (2001), que obtuvo un Oscar a la Mejor Actriz por la interpretación de Halle Berry como una madre no muy simpática, y dirigió a Mo’Nique en Shadowboxer (2005).
“Yo sabía que le daría a Mary un rostro humano”, comenta Daniels entrevistado por separado. “De todos modos, al principio le dije: “No sé si quieras hacer esta película. Mary es un monstruo. No te enojes conmigo cuando lo leas”.
Mo’Nique le envió una lacónica respuesta: “Contrátame. No me molesta interpretar a un personaje duro”, dice ella por su parte, “pues ella es Mary y yo soy Mo’Nique. Es actuación. También sé que alguien como Mary fue víctima de maltratos. Eso es lo único que conoce de la vida. Hay que preguntarnos: ¿Qué se necesita para que una mujer trate a su hija de esta manera tan horrible? ¿Cómo se le pudo endurecer tanto el corazón?”.
“¿Que si pienso que le abro los ojos a la gente respecto de las mujeres grandes?”, se pregunta. “No puedo darme ese crédito. Ha habido muchas mujeres grandes antes que yo. Una de ella se llama Oprah Winfrey”.
Aun así, a ella le satisface trasmitir el mensaje de que los números de la báscula no deben de tener nada que ver con la autoestima. “Creo que ya es tiempo de que dejemos de sentir que es un pecado tener peso de más”, afirma Mo’Nique. “Debemos dejar de sentir que hay algo malo en tener barriga o en que nos cuelguen un poco los brazos. ¿Qué tiene que se cuelguen más que la mayoría? Definitivamente es tiempo de que salgamos a decirles que nosotras también somos bonitas”, agrega. “No es que las mujeres delgadas no sean bonitas, pero también nosotras lo somos”.
Monique Imes (nombre verdadero) siempre supo lo que quería hacer con ese don. “Lo único que quería hacer es ser famosa”, revela. “Me encantaba ver a gente famosa”.
Claro, no siempre ha sido famosa por las razones que ella quería. “No siempre era agradable”, admite, “pues a veces yo decía cosas que estaban fuera de lugar como niña ante los adultos. Pero aunque me metiera en problemas, lo que yo pensaba era si se habían reído”.
Pese a todo eso, es de su reciente pérdida de peso de lo que quieren que hable muchos de sus admiradores. “Mi mensaje es que puedo ser una mujer grande, pero hay que ser mujeres grandes saludables”, afirma Mo’Nique.
“He perdido algo de peso para ser una Mo’Nique saludable. Ha habido gente que me dice: Ahora eres un fraude, pues les has dicho a las mujeres grandes que está bien ser grandes”, revela. “Sigo diciendo que está bien ser grande, solo que hay que cuidarse bien. Quiero conocer a mis nietos”, afirma la comediante, quien es madre de tres hijos. “Y la razón de que haya perdido peso es simple: tengo un hijo de 19 años. Quiero conocer a sus hijos algún día y ojalá también a sus nietos. Quiero estar aquí”.
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