May Day cuenta con varios ambientes, como la pista de baile.
El avión Canadian CL44 mide 51 metros de largo y sirvió en sus inicios como transporte de grandes personalidades, entre otras, la reina Isabel II de Inglaterra.
El avión-disco ha sido acondicionado para brindar comodidad y pasatiempo a los cuencanos farreros.
En el interior hay un completo bar. Allí sí puede pedir más trago a la azafata...
En Cuenca al principio nadie entendía: ¿Qué hace un avión tan lejos del aeropuerto? Es May Day, un lounge-bar-discoteca abierto por iniciativa de empresarios rumberos.
“May Day, May Day”, al llamado de auxilio del vuelo 001 con destino a la diversión acudieron más de mil rumberos. La caída del telón descubrió la nave, que por casi un año permaneció oculta en lo que todos creían un terreno baldío del sur de Cuenca.Y fueron recibidos por sus capitanes impecablemente uniformados y por 40 tripulantes que ejecutaron sus funciones de azafatas y guardias de seguridad, quienes le imprimieron –sin mucho éxito– el toque de orden dentro de la nave, que quedó abarrotada el día de la inauguración.
“¿Qué hace un avión tan lejos del aeropuerto?” se preguntaban los curiosos que descubrían al paso el punto rojo de la cabina; y la respuesta durante mucho tiempo solo la conocían cinco emprendedores, uno de ellos venezolano.
Los ecuatorianos Silvia Sacoto, Juan Carlos Pozo, Geovanni Álvarez y Juan Carlos Castillo, junto con el actor venezolano Frank Bonilla, apostaron una inversión de cientos de miles de dólares en una ciudad que creen es “pionera e innovadora, la ciudad del futuro”, todo para plasmar su sueño de levantar lo que llaman “una empresa de diversión”.
May Day, por lo menos en Cuenca, dejó de ser el código de auxilio aéreo y se convirtió en la discoteca-lounge que ofrecerá shows artísticos, todos los jueves, viernes y sábado, desde las 20:00, en la capital azuaya, de 300 mil habitantes y Patrimonio Cultural de la Humanidad, por sus casas coloniales, arquitectura moderna, paisajes en pleno Centro Histórico, por los cuatro ríos que la cruzan a lo largo de los cuatro puntos cardinales.
Juan Carlos Castillo reconoció que la idea de crear algo diferente nació hace ocho años, cuando con su socio Geovanni Álvarez empezaron a “maquinar”. Por los años noventa, estos emprendedores lograron adquirir un avión similar para convertirlo en un bar. Pero tuvieron que venderlo transformado en ollas para lograr una ganancia que les permita comprar una nave definitiva, y contaron con la misma suerte diez años después, cuando adquirieron el CL44 con el que cristalizaron su sueño.
Hasta reinas
Alrededor de uno de los 32 aeroplanos Canadian CL44 fabricados en 1948 y en el que, según los empresarios, viajaron la reina Isabel en su luna de miel y otras personalidades, se forjó una estructura de dos pisos con varios desniveles, que permiten el acceso a las instalaciones del avión.
La infraestructura se divide en tres salas. La zona vip es el interior del avión, donde predomina el blanco original de la nave y donde las butacas fueron reemplazadas por un moderno, cómodo y elegante mobiliario con sillones en cuero rojo y beige que le dan sobriedad al espacio, que está provisto de aire acondicionado y un bar exclusivo en el centro del avión.
A este espacio tendrán acceso los socios exclusivos que adquieran una membresía anual por $ 250 o las personas que reserven por un costo mayor al cover.
Las demás áreas están provistas de un bar-restaurante con una amplia carta de piqueos y cocteles. Allí, bartenders ecuatorianos y extranjeros trabajan sin dejar de moverse al ritmo de lo que el equipo de cinco sonidistas estudian y ejecutan para que la diversión sea total.
“La diversidad de personal permite crear una gama de texturas y sabores, con fusiones increíbles y sorprendentes”, aseguró Miguel Ortega, el chef de la propuesta.
Los empresarios pensaron en todo y la propuesta no olvida la seguridad de sus clientes: en el cover está inmerso un seguro de accidentes, que contempla una indemnización de $ 150 por accidentes y
$ 1.000 por muerte accidental dentro de la discoteca. “Creamos una cultura de seguridad en establecimientos de diversión”, dijo Álvarez, uno de los empresarios.
Espejos mágicos
El avión, cuyo avalúo es de $ 350.000, tiene capacidad para 70 personas y el club para 1.400. En la planta baja, por donde se accede al local, se instaló un escenario donde se presentarán bandas, grupos, artistas reconocidos del país y nuevos talentos, y que fue estrenado por Mirella Cesa el día de la inauguración.
El parqueadero rodea a la infraestructura, que cuenta con acceso por las cuatro calles aledañas y tiene capacidad para 80 vehículos.
Efectos especiales como una pantalla criogénica en el exterior (donde la imagen de una mujer da la bienvenida, por la que atraviesan los asistentes), hologramas dentro y fuera (figuras luminosas que no se pueden tocar), espejos mágicos en los baños (sensores detectan la cercanía de personas y reflejan las de otras intentando salir de la pared) y otros efectos de luces ponen la nota novedosa y aportan a la diferencia.
Las dos limusinas que ofrecen los empresarios no llegaron a la inauguración, “el mecánico falló”, pero es un servicio con el que contará May Day desde la próxima semana y se podrá contratar para cumpleañeros, despedidas de solteros, y para todo tipo de gustos en su uso.
Según Frank Bonilla, quien desde hace una semana reside en Cuenca para administrar el local, todos los fines de semana se ofrecerán farras diferentes, “cambiará la decoración, la ubicación del mobiliario y las propuestas musicales”.
El avión Canadian CL44, de 51 metros de largo, fue en sus inicios vip, allí viajaron personalidades como el Emperador de Mozambique, el presidente francés Charles De Gaulle y la reina Isabel II de Inglaterra, quien realizó viajes oficiales en esta nave.
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