Santos patronos de pueblos, profesiones y enfermedades siguen vigentes, pues sus devotos los invocan por un favor o milagro solicitado.Naciones del mundo celebrarán mañana la fiesta de Todos los Santos, inscrita en la liturgia católica. La rememoración se remonta al siglo IV, cuando en Antioquía se la tributaba a todos los mártires, después de Pentecostés.
En el siglo VI llegó a Roma y, cien años después, el papa Bonifacio IV la fijó el 13 de mayo, en coincidencia con la dedicación del Pantheón a la Virgen y a todos los mártires.
Pero fue en el año 835 cuando el papa Gregorio IV transfirió la festividad al 1 de noviembre. El Día de Todos los Santos recuerda el pasaje bíblico de San Juan en su Apocalipsis, en que resalta la salvación de las almas y donde constan los pobres, los sufridos, los ultrajados, los menospreciados y los que padecen otras penalidades e incontables apuros.
La celebración anual de Todos los Santos que incluye a los justos y otros servidores de la Iglesia origina curiosos festejos y pasajes, pues todavía quedan quienes la aprovechan para saludar a su santo patrono por el nombre que ostentan, por la actividad profesional o artística que desarrollan y por el trabajo de intercesor que logra el alivio de la dolencia crónica o pasajera que
padece su devoto.
En cuanto a nuestro país, no olvidemos que hay santos patronos de pueblos como Santiago el Mayor, de Guayaquil; San Jacinto, de Yaguachi; San Pedro, de Riobamba; San Isidro Labrador, de Montañita; San Pablo, de Manta; Santa Ana, de Samborondón; y, San Camilo, de Quevedo. Algunos patronos son de tres y más localidades como San Francisco de Asís, de Puebloviejo, Quito, Milagro y Azogues.
Quienes ejercen las más diversas profesiones y ocupaciones tienen sus patronos y protectores. Así los periodistas invocan a San Francisco de Sales; los fotógrafos a Santa Verónica; los cineastas a San Juan Bosco; los humoristas a San Felipe Neri; los ecologistas a San Francisco de Asís; y los músicos a Santa Cecilia y San Agapito.
Santos para mitigar las dolencias físicas y para contrarrestar los dañinos fenómenos de la naturaleza y para cualquier otro estado de ánimo los hay en buena cantidad: así, quienes sufren de úlcera estomacal y quieren mitigar sus molestias basta con invocar a Cosme y Damián, y para quienes están depresivos allí la ayuda de Santa Elena.
Los que se afanan en encontrar algo perdido deben llamar y encomendarse a San Donato. Los solteros que quieren encontrar novio (a) tienen que acudir a los favores de Santa Inés, San Valentín y San Antonio de Padua.
Aquellos que sufren de tristeza permanente deben acudir a San Pascual Bailón, que también es el protector de los bailadores. Y si se trata de alejar ratones de la casa, está el infalible San Magno.

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