Gabriel Townsend Melgar denominó este arte como La vida del manglar, el cual está ubicado en la av. 25 de Julio y Perimetral. Townsend en vida fue arquitecto, arqueólogo, pintor y muralista.
Carlos Swett Salas. Ubicación: av. Luis Cordero Crespo (Cementerio General) y av. Pedro Menéndez Gilbert. “Los murales que hice junto al Cementerio General se llaman Madre naturaleza y recogen aspectos propios de nuestro Litoral. Además realicé una segunda serie de murales denominada El hombre de mi tierra. En esta incorporé personajes, escenas típicas y propias que recuerdan a los guayaquileños”. sostuvo.
Priscilla Lee Parker Rendón y su hijo Diego Falconí.
Félix Arauz Basantes, pintor expresionista, muestra su obra Árboles ecológicos en la av. Guillermo Pareja y Agustín Freire. “Elegí los árboles porque dan vida, color. Los diseños que hice simbolizan la naturaleza y su esplendor”, expresó Arauz. Las cerámicas fueron trabajadas en Riobamba.
Theo Constante Parra muestra la obra de su mural en la av. 25 de Julio y av. José Vicente Trujillo, la cual denominó Ritmos compositivos en sinfonías cromáticas. El maestro Constante considera que esta es una “exposición para la posteridad”. “Recuerdo cuando se estaba plasmando mi trabajo, la gente se acercaba y contemplaba el arte. Esperemos que esto se siga dando”.
Natasha Demtchenko presenta Tierra de luz, la cual está ubicada en la avenida del Bombero y vía Perimetral. La artista se inspiró en la “luz que irradia el país y en la energía que le proyecta su gente”.
Julio Peña Tomalá se inspiró en el crecimiento de la ciudad y en su progreso para crear este arte en el viaducto avenida Juan Tanca Marengo, al que denominó Ciudad que resplandece.
Iván Paredes Navarrete dio el título Vivencias criollas de Guayaquil a su obra plasmada en estos murales que presentan motivos de las actividades cotidianas de la urbe (av. 5 de Junio y Carlos Julio Arosemena). (L.L.V.)
La Perla del Pacífico hoy cuenta con escenarios pintorescos realizados por artistas de renombre. Un libro recolecta la belleza de nuestras calles plasmada en los pasos a desnivel.
Fervor guayaquileño, una cámara fotográfica y un poco de publicidad y marketing bastaron para que Priscilla Lee Parker Rendón y su hijo Diego Falconí Parker publicaran recientemente el libro Un museo al aire libre.
Las obras de 28 artistas están plasmadas en lugares que, “efectivamente”, los guayaquileños pasaban por alto: los pasos a desniveles.
Parker y Falconí no querían que esto continuara, por lo que durante más de diez meses, de sol a sol, recopilaron más de 4.000 fotografías. Ambos son amantes de este arte visual y de la difusión de todo lo que tenga que ver con su patria.
Artistas de trayectoria como Theo Constante catalogan esta iniciativa “como una obra para la posteridad”. Asimismo, Carlos Swett opina que “es un aporte a la cultura ecuatoriana que documenta una realidad artística que hace a Guayaquil una ciudad diferente y que sirve de ejemplo para cualquier ciudad del mundo”.
El libro, que es bilingüe, se encuentra en las librerías Librimundi, Mr. Books, Vida Nueva, entre otras, y en las islas de Diario EL UNIVERSO.
“... es un aporte a la cultura ecuatoriana que documenta una realidad artística que hace a Guayaquil una ciudad diferente y que sirve de ejemplo a seguir para cualquier ciudad del mundo”.
Carlos Swett Salas.
“Esta iniciativa artística no la vemos como un negocio, sino una obligación porque Guayaquil no es la Perla del Pacífico, cada cosa que tenemos en la ciudad es una perla de un gran collar”.
Diego Falconí Parker.






