Así como lo que comemos afecta nuestra salud física, lo que vemos y escuchamos también impacta nuestra salud mental y moral, especialmente en la infancia. Como los niños están en “proceso de construcción” son muy vulnerables, y por eso se pueden deformar si están expuestos a los aspectos más dolorosos e infames de la vida... antes de que tengan la solidez emocional para cuestionar su validez.
Hoy, gracias a que los medios audiovisuales traen toda suerte de historias horribles en el interior de los hogares, los niños están viendo una serie de hechos sangrientos, obscenos y perversos que su frágil condición infantil no puede presenciar sin corromperse. Como ellos no distinguen la fantasía de la realidad, ni tampoco saben qué está bien o qué está mal, quedan convencidos de que lo que ven constantemente –por violento o inmoral que sea– es “normal”... y que además es divertido, puesto que son la entretención favorita con que gozan... hasta sus padres.
Si bien en el pasado también había películas con contenidos deplorables, la diferencia era que antes siempre triunfaba el bien y los buenos eran los héroes. Sin embargo, hoy, en las novelas y series se glorifica el mal... y los grandes ídolos son los mafiosos, los asesinos... ¡los malos! Y son los que ganan, los que todos admiran... y a quienes los niños quieren imitar.
Es evidente que la violencia enaltecida en los programas de mayor rating están deshumanizando y corrompiendo a los hijos. Y también están insensibilizando a muchos padres, ya que es inexplicable que permitan que en su casa se vean cosas tan horribles, y así les establezcan a sus hijos que la perversión, la maldad y los delitos son ¡hazañas!
Las personas somos lo que amamos, lo que soñamos, lo que valoramos... y también somos producto de lo que vemos y acogemos. No podemos permitir que nuestra familia se alimente con la podredumbre que ofrecen las novelas centradas en los “heroísmos” de los malvados, que solo benefician a sus productores con las jugosas ganancias que obtienen... a precio de envenenar el corazón y deformar la mente de su audiencia... incluidos nuestros hijos.
www.angelamarulanda.com
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