Saber que nuestro cónyuge nos ha sido infiel es algo tan doloroso que es muy difícil enfrentar el maremagno de emociones devastadoras que experimentamos cuando nos enteramos que fuimos traicionados por quien juró “amarnos para siempre”. Además de estar profundamente heridos, sentimos una ira intensa por haber sido defraudados... burlados… desertados. Y por eso es muy complicado manejar esta situación con la cordura que se requiere para no perjudicar a los hijos.
Asesorados por el rencor que los enceguece, algunos padres les cuentan a sus hijos los detalles de las infidelidades de su esposo(a), alegando que “ellos tienen derecho a saber la verdad”. ¿Derecho? Lo cierto del caso es que ser informados de las debilidades de su papá o su mamá no es un derecho … y sí es una crueldad porque hiere profundamente a los hijos. Saber que alguno de ellos se “ha acostado” con otra persona, ¿qué les puede aportar? ¿O enseñar? ¿Para qué les puede servir, si no es para lastimarlos e involucrarlos en un problema que no es suyo? A decir verdad, revelar los problemas íntimos entre nosotros no es algo que hacemos por el bien de los hijos … sino por el nuestro, para tenerlos como aliados … para vengarnos. Y además forzamos a los niños a ver una realidad que no quieren saber … que no están listos para aceptar.
Lo que sí se logra al compartir con los hijos algo tan desgarrador para ellos es contagiarlos de nuestros sentimientos de decepción, odio y rencor hacia su papá o su mamá. Y lo que conseguiremos no es solo que los niños pierdan la confianza en la garantía de nuestro amor … sino que nos resientan por haberles desvirtuado una imagen que ellos precisan mantener en alto.
Cuando construimos nuestra casa, cada ladrillo cuenta. Nuestra relación de pareja es la base sobre la que se construye la estructura afectiva de los hijos …y cada una de nuestras acciones cuenta. El amor, la paz interior y la confianza en sus semejantes florecen en los hijos como producto de lo que ven en sus padres… por eso debemos alimentarlos, no con lo peor, sino con lo mejor de cada uno de nosotros.
www.angelamarulanda.com
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)

Escribir comentario





