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Casados con infidelidades

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Casados con infidelidades

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Dan Savage, consejero sobre sexualidad, escribe  su columna semanal ‘Savage Love’ desde 1991 para más de 50 publicaciones.

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Glenda Pinto

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Eduardo Santillán

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Cecilia Chávez


El columnista Dan Savage en un reportaje para The New York Times Magazine sostiene que la monogamia arruina ciertos matrimonios. Pero ¿qué ocurre en Ecuador?

La infidelidad es una de las peores traiciones que enfrenta la pareja y en general se piensa que el infiel es el culpable. Sin embargo, esto podría muchas veces ser el resultado de las crisis y aspectos intelectuales, sexuales, físicos y emocionales que su cónyuge no le brinda.

La historia de los engaños e infidelidades de Anthony Weiner, congresista demócrata estadounidense, levanta nuevamente la polémica sobre este tema por la respuesta poco convencional que Dan Savage, uno de los columnistas y consejeros sobre sexualidad más leídos en Estados Unidos, proporciona a Mark Oppenheimer para su artículo de la revista dominical The New York Times Magazine.

Las infidelidades para Savage existen porque la monogamia arruina ciertos matrimonios, asunto que define la tesis que por 20 años ha mantenido: la monogamia es más difícil de lo que estamos dispuestos a aceptar, y por lo tanto, es mejor crear una ética de la sexualidad que se adapte a la realidad del matrimonio, en lugar del ideal romántico creado a su alrededor.

“El impulso de ser alguien diferente al que somos en nuestra vida monogámica y la emoción que proviene de lo ilícito en lugar de lo predecible, es algo con lo que algunas parejas podrían también identificarse”.

Savage sostiene que la infidelidad puede ser la salvación de un matrimonio. Y esto aplica también a las mujeres, quienes según los estudios, suelen ser más cuidadosas y reservadas con sus aventuras extramaritales; además, y sin generalizar, la relación de las mujeres con el sexo suele ser más emocional que física.

También argumenta que las ventajas de la monogamia son importantes cuando se valoran la salud sexual, la salud emocional, el peligro de infecciones y el aseguramiento de la paternidad; no obstante, es posible que por la monogamia sobrevengan también el aburrimiento, la desesperación, la falta de variedad y la muerte del sexo en la pareja.

Savage es gay declarado, no va a misa a menudo; pero es nacido y educado católico. Es por eso que según el testimonio revelado en la entrevista de Oppenheimer, defiende a los hijos, la familia y el matrimonio por encima de la exclusividad sexual. “Los hijos tienen el derecho a la estabilidad y la constancia de los adultos que participan de sus vidas”.

Si bien no existe una receta única para el tratamiento de las libertades sexuales en la pareja, según Savage, lo que sí es seguro es que si alguna de estas libertades –más allá del juego o flirteo– como el acto sexual extramarital mantiene una importancia simbólica para alguno de los miembros de la pareja, esta debe ser retirada del menú.

Conversar con tu pareja sobre las necesidades de cada quien y negociar inteligentemente los límites del matrimonio nos lleva a conocer bien a la pareja y la realidad de la relación.

“Si esperas conservar la monogamia y tienes una pareja que espera seas la respuesta sexual a sus fantasías, entonces tendrás que ser el complemento apropiado para manejar su afición”. Aplica el mantra: sé bueno, entregado y juguetón (GGG: Good, giving and game).

Pero el éxito de la relación de la pareja está por encima de satisfacer los deseos sexuales, de hecho satisfacer estos es mucho más sencillo que completar otras necesidades de afecto, respeto y comprensión.

Reacciones de los lectores
La entrevista de Savage para The New York Times Magazine generó respuestas confrontadas entre sus varios lectores; desde los que no aprobaron la extremada tolerancia del planteamiento de la “infidelidad pactada” dentro de la pareja, por considerarla absurda y un detonante para la ruptura definitiva, hasta los que agradecieron la honestidad con la que los temas fueron cubiertos en el artículo.

Todos coinciden, sin embargo, en la importancia de trabajar y realizar todos los esfuerzos necesarios para evitar la separación, más aún por el elevado precio emocional que sobreviene cuando existen hijos de por medio como resultado de la relación.

Y, ¿qué pasa a los ecuatorianos?
En Ecuador la infidelidad no es un fenómeno situacional de género. El neuropsicólogo Eduardo Santillán dice que mientras al varón se le tolera un engaño como algo “natural” y pertinente a su condición de macho, a la mujer se la sitúa como una “santa” incapaz de sentir deseos por otro que no sea su compañero.

Sin embargo, “existe un total desconocimiento de la realidad femenina y humana. La realidad es que las mujeres son mucho más cuidadosas y sigilosas al desarrollar relaciones extramaritales”.

Lo que desconocen los varones, dice la psicóloga clínica Cecilia Chávez Bowen de Larrea, es que actualmente el número de casos de infidelidad femenina es mucho mayor. “En los 20 años que llevo atendiendo casos de parejas, las mujeres han triplicado las infidelidades. Pero los varones siguen ganando la partida”.

Las infidelidades femeninas, agrega Santillán, se producen con otros hombres que también se encuentran casados o mantienen una relación formal. Los factores preponderantes son el sigilo o secretismo de la relación furtiva, la inadecuada elección de la pareja, la carencia de principios o valores o la falta de madurez. “No se nace con la predisposición a ser infiel. La infidelidad como la fidelidad se aprende, se vivencia o se rechaza. Pero como se aprende a ser infiel, también se puede aprender a convertirse en un ser fiel”.

El hombre ecuatoriano, dice Chávez, justifica sus infidelidades al decir que su esposa no es muy liberal en la intimidad y por falta de respeto y cuidados con las comidas o arreglo de casa, entre otras. Pero son poquísimos los que realmente quieren separarse de sus esposas por haberse enamorado de la otra mujer.

En cambio, las mujeres se quejan de falta de atención y detalles, apatía sexual y falta de diálogo. Y muy pocas infidelidades las cometen por venganza al hombre infiel.

Sin embargo, la experiencia de Santillán es diferente, el 30% de ellas son infieles por despecho; es decir, por desquitarse o vengarse de sus maridos de los cuales no reciben valoración o validez humana.

Necesitan atención
La mayoría de mujeres infieles, asegura Chávez, sienten que tener otro hombre interesado en ellas les sube la autoestima. Se sienten más atractivas y alegres. Esto las hace, a su vez, más atrayentes a su pareja, logrando, sin ser su objetivo, mejorar la vida de pareja en el matrimonio.

También sostiene la psicóloga que cuando el hombre es infiel, por sentimiento de culpa, puede portarse más generoso y hasta romántico para que su esposa no sospeche. Incluso, le da mayor libertad para que salga y así no esté pendiente de él.

Chávez suele decirles a las parejas en su consulta que la rutina es más perjudicial que una infidelidad, porque va matando la pasión y las parejas a veces no se percatan hasta que es muy tarde. En cambio, las infidelidades llevan a las parejas a reaccionar y mejorar su comunicación.

Toda pareja, dice Chávez, va a pasar por crisis de distinta índole a lo largo del matrimonio y a tener tentaciones. Por eso hombres y mujeres necesitan atención, sentirse atractivos y amados.

“Si la pareja se distancia o se la siente alejada, hay el riesgo de que otra persona entre en la relación usando palabras de apoyo, con coquetería o detalles; y si no se tiene la comunicación óptima, quien se siente tentado lo va a ocultar y es probable que no tenga la fortaleza suficiente para hacerle frente a la tentación”.

Es posible que un hombre o mujer haya caído por única vez en una infidelidad, agrega, pero si no se ha solucionado el origen de la falta, puede repetirse y hasta volverse costumbre.

La psicóloga clínica Glenda Pinto Guevara no está de acuerdo con Savage. Para ella la infidelidad equivaldría a pretender “corregir un error con otro peor”. Es un síntoma de problemas en la relación, una negación que oscurece el panorama de comunicación en la pareja y aparece como un distractor, una forma de dilatar u esconder esos problemas, que posiblemente podrían tener soluciones más adaptativas o menos traumáticas. La infidelidad además añade otros problemas como son: sentimientos de culpa, vergüenza, resentimiento y pérdida de la confianza, lo cual impide el reconocimiento de las responsabilidades mutuas.

Eduardo Santillán está convencido de que cuando se reconoce la infidelidad y se determina honestamente cuáles fueron las causas que la produjeron, el matrimonio puede salir fortalecido siempre que exista el compromiso de esforzarse por revitalizarlo, estabilizarlo y consolidarlo mediante atención y acciones que lo robustezcan.

Claro compromiso
Chávez refiere que para quienes no creen en la monogamia, el matrimonio no debería ser una opción. “Siempre es posible reavivar la pasión y volverse a enamorar de la misma persona. Solo hace falta amarse, mantener una buena comunicación y ser creativos”.

Pinto concuerda con Chávez en que, efectivamente, si alguien no cree poder ser fiel, el aceptar el matrimonio, es una negación a su realidad. “Para ser fieles no se requiere ser inconquistable, sino haber aprendido el fino arte de esquivar y capotear la atracción inconveniente, en la intención de no lastimar a la persona que aman, estas personas son transparentes y saben flexibilizar el vínculo para adaptarse a lo inesperado”.

Definitivamente la monogamia es para aquellas personas que tienen claro lo que es un compromiso y por ende, lo protegen, tratando de no idealizarlo, sino de mantenerse alertas sobre los riesgos, los evitan y no pretenden que el solo hecho de estar casados pueda protegerlos. Esa condición solo se alcanza cuando la pareja es lo suficientemente madura para comprometerse, situación que no es muy común en nuestro medio, donde la mayoría se casa muy joven o inmadura.

El perdón de la infidelidad
Pinto asegura que perdonar es un proceso de concienciación y no llega de primera mano.

Si el infractor no reconoce su falta con transparencia y honestidad y no pide ayuda para solucionarlo en pareja, sino que insiste en justificar sus razones o su “derecho a la infidelidad”, entonces es que no pretende corregir la falta, sino darle acomodo dentro de la relación.

En ese momento, el afectado debe protegerse, asumir el desamor y comprender que ya no hay nada que salvar. Si es así, la ruptura es preferible a seguir siendo humillado o utilizado en esa relación.

Felices y monógamos
El fracaso matrimonial es algo que debería tratarse como una enfermedad de la pareja, cuando esta es incapaz de entregarse, de ilusionarse, de darse generosamente el uno al otro, de renunciar a ser el único protagonista, de soñar sueños imposibles juntos.

Se pierde el encanto y esa pasión del enamoramiento porque uno espera todo del otro y este no da nada. Y aunque ceden ambos lo hacen de mala gana, porque el amor pasional no ha pasado al amor sereno; porque la fidelidad se quiebra con el flirteo y el deseo sexual; porque la capacidad de perdurar en el amor depende de nuestra habilidad para manejar las discrepancias y discutir los problemas cotidianos.

Cada pareja debe encontrar su fórmula para administrar el tiempo; para tener paciencia, comunicación y compromiso; para hablar sobre los temas que surjan; para ser generosos; para tener un sólido sentido ético del trabajo, sentido del humor y amor a la familia; para decir “lo siento”, “gracias” y “se me olvidó”; para disfrutar la compañía del otro; para trabajar juntos por la bondad, la verdad y la belleza; para respetar la integridad y las diferencias; para mostrar su aprecio; para no olvidar aquello de “en la enfermedad y en la salud”; para respetarse mutuamente; para desearse siempre las buenas noches, aunque estén molestos ese día.

Hay muchas razones para casarse; nosotros le llamamos a eso “amor”, para ser más específicos: admiración, confianza y al llegar el tiempo reconocerla(o) como la mejor madre o padre para nuestros hijos. Otra razón es que la vida sin ella o sin él podría ser tan confusa y vacía.

Causas y consecuencias
Entre las diferentes causas de la infidelidad están las elecciones frustradas, el desplazamiento del odio, la evasión de responsabilidades, la necesidad de independencia, idealización y enamoramiento continuo, la desconfirmación del otro, el narcisismo, la curiosidad. También hay que tener en cuenta el papel del otro, ya que existen situaciones en las que el cónyuge es quien, por problemas sexuales o defensivos, estimula abierta o encubiertamente a su pareja para que tenga relaciones extramaritales para evitarle angustia y rechazo.

Si la situación desencadenada no fue pactada previamente, existirán en la pareja trastornos físicos y psicológicos. Una vez descubierta sobreviene el choque emocional, el estallido de cólera, la humillación y la desvaloración del sujeto engañado; y si la ruptura no aparece, entonces se formarán los dobles mensajes.

Aunque la infidelidad no es el factor desencadenante para el divorcio, confirma que es una gran prueba para la educación tradicional a la que estamos sometidos.




Comentarios (4)Add Comment
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escrito por Francisco Xavier Carvallo Castillo, agosto 23, 2011
Irónicamente la infidelidad es en muchas ocasiones un verdadero soporte para un mal matrimonio,el infiel contribuye a que la mala relación conyugal se haga mas soportable porque esta dando lo que exactamente el esposo/a engañado no le da..es como un circulo vicioso...en cuanto mas la ame o lo ame,éste/a aleja la posibilidad de tenerla/o...Visto así, es terrible...¡¡¡ Siguen juntos, gracias al tercero/a !!!...Es posible que si se "alejara" las discrepancias se harían más evidentes y los problemas saldrían a flote......Existe un dicho:"QUIEN DA PAN A PERRO AJENO SE QUEDA SIN EL PAN Y SIN EL PERRO"
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escrito por Wilson, agosto 21, 2011
En mi vida. Una situación de ser infiel via electrónica. En realidad mejoró la relación con mi esposa. Ella lo descubrió y se armó la guerra. Luego de mil explicaciones y mi aceptación. Ella me perdono. A veces se acuerda. Pero en resumen con este incidente en realidad mejoró nuestra relación. No quiero pensar que hubiera pasado sí fuera alrevez
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escrito por Pilar Kinchen, agosto 21, 2011
Hace poco escuche a un teologo decir," La sociedad humana actual tiende aceptar con suma facilidad las opiniones de personas como el Sr. Savage como irrefutables". Para algunos pensadores o escritores todo es relativo lo bueno y lo malo es lo mismo....? En los anos 70, hubo personas que desafiaron los conceptos de la monogamia y la fidelidad, creyendo ingenuamente que podrian ser verdaderamente cuidadosos y fieles a multiples parejas al mismo tiempo?. Ellos opinaban que la monogamia era anormal, irrealista e hipocrita. La inocencia del muchacho simplista de la flor fue reemplazada en los 90 por un duro cinismo. El matrimonio no es independencia, es mutua entrega y alegre entrega. En la pareja, uno mas uno es uno. Espero que muchos esposos y esposas ecuatorianos que despues de leer este articulo reflexionen y no caigan en la trampa subjetiva del senor Savage, de pactar la infidelidad. Texas, USA. Pilar Kinchen
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escrito por fernanda mariscal, agosto 21, 2011
engaño es engaño , viendolo desde cualquier punto de vista,... ahora nuestro medio es mas juzgador frente a las mujeres infieles, pero el hombre macho latino ese siempre podra engañar , 1,2,3 o las veces que le da la gana .. siempre estara la mujer sumisa esperando que se le pase..
lo unico que logarmos con esta moda, es dañar herir de muerte el matrimonio, el engaño mina el amor, lo destruye,y si eres de los que perdonas , eres una bomba de tiempo que un dia estallara, y sera cuando ese gran amor de tolerancia se acabo.. cuando tu autoestima desaparecio de tu diccionario, porque esto mata muchos aspectos de tu vida, pero el engañador no lo ve , se piensa que es una canita al aire que no trae consecuencias... pero claro que las trae y a largo plazo.. la madurez y la balanza de lo que tienes y puedes perder siempre deben de estar presentes en una relacion que cuidas y amas para que esta no fracase.. para mi la infidelidad es el gran cancer de la familia, de relaciones rotas,de personas lastimadas a largo plazo y de hijos destrozados.... para mi amar es sinonimo de respeto total..

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