La vida me ha dado muchas satisfacciones y también decepciones y las he superado. Entre las primeras diría que fui un excelente estudiante, sacaba solo 19 o 20; y cuando llegué a la universidad pasé con buenas calificaciones mi carrera de leyes. Incluso tenía una enamorada que sentía mucha admiración por mi capacidad intelectual. Pero me decepcionó cuando un día la escuché hablando con una amiga acerca de mi estado físico: soy discapacitado. Quedé en silla de ruedas debido a un accidente de tránsito, fue una experiencia dura, pero salí adelante.
A raíz de ese comentario me cuestioné si valía la pena seguir con ella. Entonces visualicé mi futuro y me vi con una chica mejor que ella, un ser que me amaría tal como soy y que no sintiera pena ni vergüenza por mi discapacidad. Me dije una vez más: soy simpático, gracioso, inteligente, he sido buen estudiante y además trabajador. A veces me pregunto, por qué hay gente como la que escribe a El Especialista que sufre de tantas depresiones, angustias, decepciones amorosas y tienen la autoestima baja. En cambio yo no, pues la tengo bastante alta.
Soy así porque de niño mis padres me dieron mucho cariño y me enseñaron que a pesar de las adversidades hay que luchar y salir adelante en busca de nuestros sueños. Ojalá muchos eleven su autoestima, pues no hay que permitir que nos lastimen o lastimar a los demás, porque todos merecemos ser respetados y amados.
Ramón,
Guayaquil
Compartir
Enviar email
Comentarios (0)

Escribir comentario




