Mi pareja y yo a pesar del amor que nos tenemos comenzamos a tener problemas en nuestro matrimonio. Con el paso del tiempo la relación se fue enfriando y la comunicación rompiéndose. Hubo muchas peleas, malos ratos, riñas y heridas. Como consecuencia él no quería estar en casa mucho tiempo. Lamentablemente nuestro hijo de siete años fue arrastrado en nuestros conflictos. Yo fui guardando resentimientos y rencores porque mi esposo ya no era el mismo.
La solución moderna sería la separación o peor aún el divorcio. La verdad sí pasó por nosotros esa idea, pero nos acercamos a Dios, quien nos dio fuerzas para seguir adelante y buscar la ayuda que sea necesaria. Esta fue a través de la sección de El Especialista que ha sido siempre una de mis favoritas. Así no dudé en consultar entre los profesionales que responden las cartas a una psicóloga para que nos guíe en la solución de nuestros problemas conyugales.
Ella nos está ayudando a darnos cuenta día a día de nuestras fallas. Nos enseña cómo tolerarnos, en su momento saber callar, a tener mucha comunicación y a perdonar pidiendo la gracia divina, que nos recuerda que el amor es para ser felices y compartirlo. Todavía estamos caminando juntos en esta vida, llevamos 16 años de casados y como dice la canción de Juanes: “El amor lo cura todo”, sin olvidarme jamás que Dios cruzó en nuestro camino a esta profesional de La Revista con quien ya estamos triunfando. Hay que luchar en esta vida y así darle ese ejemplo a nuestros hijos para que ellos tampoco se rindan.
Karla,
Guayaquil
Compartir
Enviar email
Comentarios (2)

escrito por Xime Burton, agosto 31, 2011
Precioso articulo y muy verdadero...es muy facil rendirse y no luchar por salvar el matrimonio..olvidandose que es un sacramento de Dios y sobretodo un promesa que se han hecho los dos en las buenas y malas para amarse incondicionalmente....con la ayuda de Dios y sobretodo con mucho amor se supera todo.
Escribir comentario




